Opinión.

Opinión: Leones por corderos, héroes por cipayos

Por Martín Boerr

El otro día recibimos en Plan B la visita de Matías, el hijo de Héctor Fernández, ya fallecido.

Con apenas 18 años, su papá que nació en Corrientes y vivió buena parte de su vida en Misiones, combatió en la Guerra de Malvinas como conscripto y parte del destacado Batallón de Infantería de Marina 5 (o BIM5) al mando de Carlos Robaccio, uno de los tantos oficiales jóvenes que mostraron su valor en 1982.

Robaccio comandó a un grupo nutrido de chicos de 18 y 19 años como Fernández, que le presentaron gran resistencia a los ingleses en las colinas que rodean Puerto Argentino entre el 11 y el 14 de junio, cuando se firmó la capitulación.

Son una de las pocas unidades que marchó ordenadamente en el repliegue, y esperaban órdenes de volver a la pelea, hasta que Mario Benjamín Menéndez firmó la rendición (“no incondicional”) ante Jeremy Moore.

msdssd

¿Cuántos chicos como Héctor Fernández pelearon para defender el territorio?

¿Cuántos pilotos despegaron una y otra vez desde San Julián, Río Grande o Río Gallegos, con el combustible justo para llegar, atacar y volver?

Jóvenes pilotos con edades desde los 23 años, metiéndose en la misma boca del lobo y enfrentando a una flota compuesta por más de 100 barcos, ante la Armada que supo dominar los mares durante buena parte de la historia moderna.

Les recuerdo que esos bravos le mandaron a pique a 7 buques a la flota de Su Majestad, averiaron otras tantas naves y se ganaron la admiración mundial.

passalaccqua
Passalacqua fue uno de los gobernadores que apostaron fuerte en contra de la Ley de Tierras, presionó a Arce y Rojas Decut para que votaran en contra (algo que hubiera sucedido si no se eliminaba el proyecto un día antes) y sentó su posición, que fue la de amplios sectores de la sociedad misionera.

Leones pelean por un país, gobernador por corderos

Hay una película de Tom Cruise y Meryl Streep que se llama “Leones por Corderos” y muestra cómo Estados Unidos manda a combatir a los mejores, mientras los burócratas son los que terminan decidiendo la suerte de una nación.

La reflexión viene a cuento por el debate que generó a nivel país la Ley de Tierras, y que como pocas veces, despertó el interés de buena parte de la sociedad para decir “no” a una ley que impulsaba Federico Sturzenegger y que pretendía liberar toda restricción para que los extranjeros compren tierras.

Quien esto escribe es un aficionado de la causa Malvinas pero, sobre todo un periodista especializado en finanzas. Durante cuatro años trabajando en Bloomberg desde la Bolsa de Comercio, seguí la economía mundial y les digo esto:

Capitales, sobran, lo que faltan son alternativas de inversión que preserven el valor. Quizás por estos tiempos los argentinos de a pie lo entiendan mucho mejor cuando el que compró dólares al final del Gobierno anterior comprueba cómo con ese dinero puede comprar cada vez menos cosas.

Y más allá que un bono, también en dólares, pueda generar un 4 o 5% anual, es poquito. Conclusión: la plata se derrite.

malvinas
Matías Fernández visita Plan B y trajo el casco de su padre, Héctor, quien con apenas 18 años, defendió las colinas de Tumbledown y Williams ante el avance inglés.

Y ahi aparece uno de los grandes activos para diversificar una cartera de inversión: tener tierras, muchas, miles de hectáreas en un país como Argentina, sean en la Patagonia o en las praderas correntinas.

Por eso hay tantos capitales extranjeros en corrientes, desde Douglas Tomkins (o sus herederos) con sus inversiones en el Iberá hasta el dueño de la cerveza Stella Artois que le compró hace años el campo Rincón Chico a la familia Messi en San Carlos (cuidado con la información que da vueltas y que dice que la familia Messi sigue teniendo ese campo, ya lo vendieron hace años).

O el fondo de Harvard (EVASA) que tenía tierras en Corrientes que le vendió hace unos años a Central Puerto.

Misiones pasó de ser la 1° a la 2° provincia más extranjerizada con 11,3% total y tiene 5 departamentos arriba del tope de 15%

Nadie quiere ganar un poco de dinero (y renegar mucho) con la forestación, la yerba mate o la ganadería. Lo que todos pretenden es preservar el valor de las inversiones, cambiar dólar que se derrite por tierra que se revalúa (en dólares) y por supuesto, tener unidades de negocio que no sean una sangría de dinero. O sea, lo que se le pide a estas inversiones es que no pierdan plata o no pierdan mucha plata.

¿El país gobernado por cipayos?

Ahora que la Casa Rosada bajó el proyecto de levantar las restricciones del 15% a la adquisición de tierras por parte de extranjeros, ¿cómo luce a la distancia la intención inicial de Federico Sturzenegger de eliminar toda restricción y permitir que un extranjero se quede con toda una provincia?

Sin dudas, Sturzenegger es un cipayo, o sea, una persona que sirve o defiende los intereses de un país o poder extranjero en contra de los intereses de su propia patria.

Así lo hubiera calificado Aldo Ferrer, el ex ministro de Economía y referente de la heterodoxia económica, que escribió el libre “Vivir con lo Nuestro”. Compartimos muchas charlas cuando él era el director y yo el jefe de Redacción de Buenos Aires Económico, hace casi 20 años.

Como miembro destacado de la comunidad académica, Ferrer tenía bien calados a los Sturzenegger de este mundillo.

Quién es el “nerd” que juega con muñequitos y se cargó al INYM sin pisar Misiones

Lo paradójico es que quizás, el Ministro que desreguló la yerba mate esté impulsado por sus buenas intenciones, de pensar que su filosofia económica es buena para el país.

Es posible que Sturzenegger sea ambas cosas, cipayo y buena gente (ver el artículo de Jorge Fontevechia ‘quién es el nerd..’).

Un tonto bastante ingenuo, totalmente falto de calle, que vivió toda su vida en un ambiente académico o de cierto sector de la sociedad que se encuentra en lo que se llama Corredor Norte, entre Palermo hasta San Isidro. Y que puede pasar meses o años sin salir de ahí, sin alejarse muchas cuadras de la Avenida de Libertador.

“Vienen por las chacras”: Crece teoría de que crisis yerbatera, es para “repartirse” Misiones entre pocos, como hace 150 años

Por cierto, estudié en la Universidad Austral (me recibí con un buen promedio), tengo un posgrado ahí, gané becas para ir a estudiar a Londres y también la beca de la FURP para ir de intercambio a Washington, aunque por motivos laborales no ejercí mi derecho a gozar de ninguna de las dos.

Conozco bien ese ámbito de las universidades de la zona Norte. Sturzenegger forma parte de esa elite académica que cada tanto tiempo, con gobiernos de derecha, es llamada a participar en la dirección del país.

Son intereses más grandes los que le allanan el camino para permitirles estar donde están, como también para protegerlos en el ámbito académico cuando gobiernan otros sectores y esta gente, de honestidad indudable, tiene que vivir de algo.

Si el propio Gobierno pensó en dejar el límite y se conformaba con subirlo del 15 al 25%, ¿como es posible que en algún momento Sturzenegger pensó en eliminar toda restricción a la compra de tierras por parte de extranjeros en la Argentina?

Porque así piensan los cipayos.

Ya les expliqué por qué pienso que capitales o sumas multimillonarias de dólares, sobran. Probablemente no tanto en proyectos productivos, como en fondos destinados a preservar el capital de los que más tienen.

Ahora bien, para terminar de entender por qué hubiera sido poner al zorro en el gallinero pasar la Ley que quería Sturzenegger, pensemos en lo que sucede en la Argentina, con esos mismos fondos.

Argentina es, por sobre todas las cosas, un país que cada tanto tiempo tiene una crisis por falta de dólares, porque los propios argentinos y los inversores de afuera se llevan las divisas y provocan un shock.

Somos un país con más de 400.000 millones de dólares fuera del sistema, tanto en depósitos, inversiones, propiedades en el exterior o billetes debajo del colchón.

Cada tanto tiempo, la Argentina esta regalada, como en la crisis 2001-2002. Y los grandes capitales ven nuestro país y ven tierra, una gran oportunidad de inversión.

Eliminar esas restricciones, es dejar al país y su territorio a merced de la extranjerización sin límites.

Y el mayor peligro, sin dudas, son los capitales chinos. Con su voracidad por expandirse y controlar el mundo, los recursos estratégicos y las cadenas logísticas. En épocas de crisis en Argentina, para ellos venir y quedarse con una cuarta parte de provincias como Misiones no es nada dificil.

Pero además, la regla del límite máximo del 15% no nos protege tanto de los chinos, como de nosotros mismos, o más bien de la inoperancia de nuestros políticos.

Y acá voy a coincidir con Milei, porque nuestros políticos a lo largo de las décadas hacen desastres con nuestra moneda, y nos dejan a merced de cualquiera que venga con dinero a comprarnos, quedamos regalados.

¿Les parece que el limite hay que subirlo de 15 a 25%? Al menos yo no soy quien para decir que es mucho o poco. A lo mejor eso no estaba mal.

Acá nadie está en contra de las inversiones y no hay patrioterismo. Y déjenme darles un ejemplo, para probar esto:

Hace ocho años, aproximadamente, di la primicia de que la multinacional inglesa Finlays compró Casa Fuentes, la principal tealera del país. Todavía me encuentro cada tanto a Don Antonio Fernández Espinoza, el empresario que le vendió a los ingleses, caminando por Libertador y Coronel Díaz, (¡aunque sigue sin querer dar una entrevista!)

En ningún momento se me ocurrió ni a mi ni a otros medios que luego replicaron la novedad, que qué lástima que desmbarcaron los ingleses en Misiones.

Todo lo contrario, jamás a nadie se le ocurrió relacionar la llegada de Finlays con Malvinas ni nada que se le parezca, y eso que adquirieron en la operación 2.000 hectáreas de tierras fronterizas y tuvieron que gestionar los permisos correspondientes a la compra de este tipo de tierras por parte de capitales extranjeros.

Jamás escuche a ningún productor tealero o referente de la producción o nadie decir nada porque Finlays, empresa de origen inglés, opera en Misiones. Son más que bienvenidos, nunca nadie los criticó ni se les ocurrió sacar la bandera de Malvinas (porque seria una estupidez).

Pero ningún país queda a merced de que otro venga y le compre activos estratégicos de su economía en un nivel que se prenden las alarmas.

Pasó con Estados Unidos con los japoneses en los años 80, cuando los asiáticos venían a llevarse todo por delante. Al final le pusieron un freno y entraron en un largo período de estancamiento económico, aunque eso no impidió que Toyota se comiera crudo a los autos estadounidenses en su propio territorio.

Ahora pasa con Estados Unidos y China, y los yankis llegaron incluso a considerar prohibir TikTok.

Ni hablar los brasileños, cuando le bloquearon en los años 90 la compra de una petroquímica a Franco Macri, el papa del ex presidente Mauricio Macri.

Hay que mirar un poco qué puede y qué no puede comprar un extranjero en tu país, de eso se trata. Y obviamente, se puede discutir si el máximo debe ser 15% o 25% o incluso, más.

¿Pero pensar en eliminar toda restricción?

Les gustaría mañana caminar por un pueblo de misiones, y que todos los comercios sean controlados por los chinos (dicho sea de paso, pisan cada vez más fuerte en el centro posadeño). Son cosas que al menos hay que mirar y debatir.

Los valores de Malvinas

Pero algo pasó estos días, lo mismo que ocurrió hace unas semanas cuando la Argentina le ganó a Inglaterra y la Selección mostró la bandera de Malvinas.

Hay valores compartidos por buena parte de la sociedad que no se van a rifar tan fácilmente. Por más que algunos después quieran hacer de esto otro tema de la insufrible grieta.

La Selección no es de grieta y por suerte Messi y compañía la tienen clarísima y no se dejan usar.

Y los chicos como Héctor Fernández, que con un fusil y 18 años se la bancaron contra los ingleses en Monte Tumbledown o Williams, tampoco defienden a un sector.

Son los valores que compartimos una amplia mayoría de argentinos, por más que tengamos entre nosotros cipayos que vienen con proyectos que no pasarán.

O funcionarios que admiran abierta y públicamente a Margaret Thacher, en una actitud que puede considerarse una falta de respeto a esos chicos que combatieron con 18 o 19 años contra los ingleses en Malvinas.

Cuyo sacrificio sí tuvieron bien presentes nuestros jugadores en Atlanta el 15 de julio pasado, cuando Scaloni y los suyos cantaban el himno antes de enfrentar a Inglaterra, o cuando Enzo hizo ese golazo y le metió un “Topo Gigio” a lo Riquelme. O cuando Messi se escapó otra vez y tiró el centro para el gol de Lautaro entre dos grandoes ingleses.

No es casualidad la diferencia entre una y otra actitud.

Porque como dice el título de esa película, a veces somos un país que lo defienden leones, pero manejado por corderos.

Plan B/ 7-8-2026

Cargando visitas...