Opinión.

Opinión: La Renovación mira con interés la "salida Gildo", últimos 4 años desde 2027 y a casa

Por Leandro Báez

¿Qué pasó en Formosa con el largo mandato de Gildo Insfrán, quien es gobernador en forma ininterrumpida desde hace 31 años (asumió en 1995) con la llegada de Javier Milei?

Quien esto escribe, ha realizado viajes a Formosa y suele escribir sobre esta etapa política de esa provincia, entrevistando a referentes de la oposición, como Adrián Bogado, Gabriela Neme, el ex juez federal y ex diputado Fernando Carabajal o el senador Francisco Paoltroni, solo por citar algunos.

Además, por supuesto, de seguir el discurso y la estrategia de Gildo Insfrán, el caudillo peronista que cumplió 75 años el 19 de enero pasado.

Entonces, ¿Qué pasó en Formosa con la llegada de Milei?

Lo que se ve a grandes rasgos es lo siguiente: Gildo Insfrán casi no critica a Milei públicamente a pesar de que esta en las antípodas ideoológicas (como si lo hizo con el gobierno de Mauricio Macri o cuando Rodríguez Larreta era candidato y parecía tener muchas chances de suceder a Alberto Fernández).

La Corte Suprema de Justicia de la Nación, que había decidido no meterse con la inconstitucionalidad de la re-reelección indefinida en presentaciones que se hicieron en los años 2000, esta vez si tomó cartas en el asunto y le falló en contra a Gildo Insfrán: no más reelección indefinida (Gildo va por su séptimo mandato consecutivo).

Eso sí, le está dando tiempo para la salida: cuatro años más, siempre y cuando gane las elecciones del 2027, claro está.

Poco antes de conocerse el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en diciembre de 2024, Gildo se anticipó y llamó a la Convención Constituyente en su provincia para reformar la Carta Magna formoseña. El caudillo peronista avisó que, como siempre, acataría el fallo de la Corte Suprema.

Pero se guardó una carta: el último día de la Convención Constituyente, los convencionales (con amplia mayoría peronista) pusieron una cláusla transitoria por el cual, los dos mandatos que ahora permite Formosa como máximo, se cuentan a partir del presente ejercicio ocupado por Insfrán.

En otras palabras: Gildo tiene cuatro años más, entre 2027 y 2031, para un último mandato y ahí si pasar a retiro. Para ese entonces, el hombre que nació en Laguna Blanca el 19 de enero de 1951, se iría a punto de cumplir los 81 años.

A pesar de las numerosas quejas de los opositores, que hicieron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, las cosas quedaron así. El poder político de Buenos Aires le dejó al formoseño sus últimos cuatro años, ya sabiendo que se va en 2031 como máximo.

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Diferencias y similitudes.

En Misiones, mientras tanto, el panorama que enfrenta la Renovación tiene sus diferencias y similitudes. Carlos Rovira cumplió 70 años el 18 de febrero pasado.

Y si bien en la tierra colorada no hay reelección indefinida, hay muchas “vacas sagradas” del misionerismo que están al caer y es sólo cuestión de tiempo.

Una de ellas es la Ley de Lemas y la otra, el sistema de percepción anticipada de Ingresos Brutos popularmente conocido como la Aduana Paralela.

Ambos sistemas, polémicos, parecen condenados a desaparecer en el primer caso y a sufrir profundas transformaciones, en el segundo. Y no va a ser por tal o cual político con nombre y apellido, que seguramente va a querer arrogarse el crédito, sino porque las épocas cambian.

Pero lo más importante de todo es que ya van dos años del Gobieron de Javier Milei, y la Renovación no muestra ningún plan serio para adaptarse a los nuevos tiempos, a los nuevos vientos y a las nuevas y clarisimas demandas de la sociedad.

Todo se reduce a dejar pasar el tiempo, esperar que al Gobierno Nacional le vaya mal (y eso está sucediendo) y morigerar las feroces internas en el seno del espacio oficialista.

En Formosa Gildo no cogobierna con LLA, pero hay pactos tácitos de gobernabilidad.

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Analicemos que pasa en Misiones partiendo de una premisa: por primera vez en 25 años la Renovación es un equipo que ya no depende de sí mismo para retener el poder. Como esos equipos que para clasificar a la Copa, necesita no solo ganar, sino que se den resultados que lo favorezcan en otras canchas.

Dos opciones: que gane el mejor o “pactar el 0 a 0”

Acá en Misiones, los pactos de gobernabilidad son mucho más evidentes. Y en 2027 podrían pasar dos alternativas para extender por cuatro años más el predominio de la Renovación.

Una es la clásica: una disputa de poder abierta y una lucha encarnizada por los votos, las propuestas y los modelos.

En términos futboleros, palo y palo y que gane el mejor. El que gana se lleva todo.

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Para eso la Renovación imperiosamente necesita que a Milei le vaya tan mal que los misioneros que lo apoyan, se den vuelta algo que no es para nada improbable teniendo en cuenta el rumbo de las cosas.

La otra solución es parecida al partido por las Eliminatorias que disputaron Argentina y Uruguay el 12 de octubre de 1997 rumbo al Mundial de Francia 1998.

En ese partido, que salió 0 a 0, nadie patéo al arco y es recordado por los pases atrás de los jugadores del equipo que conducía Daniel Passarella.

Traducido: puede ganar uno u otro espacio político, pero habrá pacto de no agresión y la Renovación tendrá sus últimos cuatro años antes de empezar en Misiones la transición política más grande de la historia de la provincia.

Sin importar el nombre y apellido de quien ocupe el despacho principal en La Rosadita. Como hasta ahora.

Plan B/ 22-3-2026

 

 

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