Por Martín Boerr
¿Se imaginan a Venezuela ganándole en fútbol seguido a la Argentina y superándola en figuras o en jerarquía?
Una locura, nadie podría pensar que eso puede llegar a pasar, más allá de las mejoras deportivas de la vinotinto.
Pero bueno, en forestoindustria pasó eso. La Argentina a comienzos de los años 80 era la principal productora de celulosa, con la entonces modernísima Alto Paraná (hoy Arauco Argentina).
En el Mundial de la forestoindustria, la Argentina estaba casi a la par de Brasil, le ganaba a Chile, Uruguay no existía y pensar que Paraguay algún día podía tener algo parecido era tan ridículo como el ejemplo del fútbol y Venezuela.
Hoy, en el año 2026, Paraguay acaba de comenzar la construcción de Paracel (Paraguay Celulosa), la inversión más importante de la historia de ese país, que hasta hace unos cuantos años no tenía ni siquiera forestaciones significativas.

Mientras la Argentina, que está lleno de forestaciones de pinos y eucaliptus, fundamentalmente en Misiones, Corrientes y Entre Rios, hace años exporta los rollizos “pelados” a China y la India en la bodega de los barcos, una exportación que es un veradero himno a las frustraciones de un país que no logró en 20 años captar las inversiones industriales que pide a gritos el sector, a pesar de que lo tiene todo: recursos humanos, experiencia y árboles.
El primer país en superar a la Argentina fue Chile, que ya en los años 90 adquirió a Alto Paraná a través de Arauco Argentina. Fue hace 30 años, pero lo mejor iba a venir 10 años después.
Brasil también superó claramente a nuestro país con Suzano, CMPC, Klabin y otros grupos. Ahora justamente Arauco es la que está por batir todos los récords de capacidad industrial y productiva, con su planta de Sucuriú, en el Matto Grosso do Sul, en plena etapa de construcción.
El proyecto incluye un moderno ramal de trenes de carga que lleve la materia prima al lejano puerto, una obra de ingeniería y logística de punta.
Como decíamos, 10 años después de que Alto Paraná dejara de ser de capitales argentinos y pasar a capitales chilenos, vino otro golpazo para el desarrollo del sector, con capitales locales o internacionaoles: la crisis con Uruguay por Botnia.
Y esa pelea entre dos gobiernos, con un Néstor Kirchner poniéndose la camiseta de los ambientalistas y atacando al vecino país y al sector, que quedó inmortalizado al menos con la espectacular Evangelina Carrozzo llevándose todas las miradas en la Cumbre de Viena, fue el 12 de mayo del 2026 (hace 10 días se cumplieron los 20 años).
Para todos los especialistas, ahí nuestro país terminó de sellar el certificado de atraso en materia de desarrollo forestoindustrial por al menos otros 20 años. Además la contaminación nunca se corroboró, más allá del lógico impacto que siempre tiene una industria de este tipo. Así Uruguay aprovechó y superó con facilidad a la Argentina.

Igual, tras la superación de Chile, Brasil y Uruguay, nadie jamás hubiera pensado que Paraguay podía superar a nuestro país. Si Paraguay casi no tiene materia prima, ni forestaciones, no, imposible.
Como en el fútbol: Brasil, Uruguay, Chile, vaya y pase, ¿pero que nos supere Venezuela? Y lo impensado pasó.
Hace ya cinco años, el empresario paraguayo Blas Zapag, vinculado a la distribución de combustible y otros negocios, comenzó a construir un sueño en la zona de Concepción, en el centro del país, que además está muy atrasada y es muy pobre. Empezó a plantar eucaliptus.

Finalmente esta semana, tras planificaciones, financiamiento y tras años de hacer crecer las forestaciones, comenzó la construcción de Paracel.
El presidente de , Santiago Peña oficializó el inicio de las obras civiles para la construcción de Paracel.
El megaproyecto contempla la puesta en marcha de una planta de celulosa de última generación, un puerto fluvial propio sobre el río Paraguay, líneas de transmisión de alta tensión y una robusta red de accesos viales.
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El emprendimiento es impulsado por una alianza estratégica internacional entre el Grupo Zapag (Paraguay) y Girindus Investments (Suecia), entre otros, y cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se estima que se generarán 7.000 empleos directos e indirectos.
Paracel
Si en Argentina hubiera habido más estabilidad política y económica, no se hubieran espantado a las inversiones forestoindustriales como estas, y las cosas hubieran seguido más o menos su curso normal, los expertos dicen que en el país debería haber ya funcionando 2 o 3 Paracel, sino alguna más.
Por suerte, en la Argentina hace un mes se anunció la construcción de Arpulp SA, una planta que viene a reparar parte de esa deuda que el país tiene con el desarrollo forestoindustrial.
Sino, el golpe hubiera sido mucho más doloroso.
Plan B/ 22-5-2026

