Apóstoles.

Mate: Una ingeniera agrónoma organiza catas en un quincho rodeado de paz, verde, secretitos y reservas por Airbnb

Por Victoria González

En un contexto donde el turismo ya no se conforma con recorrer paisajes sino que busca vivir experiencias auténticas, el mate —símbolo indiscutido de la identidad argentina— empieza a reinventarse.

En Misiones, cuna de la yerba mate, surgen propuestas que invitan a redescubrir esta infusión desde un enfoque sensorial, cultural y hasta gourmet.

Una de ellas es la que impulsa Angelina Fediuk, ingeniera agrónoma y sommelier de yerba mate, quien ofrece experiencias de degustación orientadas tanto a turistas como a locales, a través de plataformas como Airbnb.

“Es permitirnos frenar y pensar todo el trabajo, todo el tiempo que tiene”, explicó Fediuk, en diálogo con Plan B, al describir el espíritu de estos encuentros que buscan ir más allá del consumo cotidiano.

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Fediuk transmite la pasión por el mate, el cultivo, el rito de la mateada y muchos aspectos desconocidos, aún por los misioneros que suelen tomar la bebida.

Fediuk, 45 años, es ingeniera agrónoma, sommelier de yerba mate y docente. Con una trayectoria vinculada integralmente al sector yerbatero. Se formó y trabajó en distintas etapas de la cadena productiva, desde viveros y producción a campo hasta procesos industriales, lo que le otorga una mirada técnica y a la vez práctica sobre el producto.

Actualmente, combina la docencia con la divulgación de la cultura del mate, a través de experiencias de degustación orientadas a revalorizar la yerba mate desde un enfoque sensorial, educativo y turístico. Su trabajo busca acercar al público —tanto local como extranjero— a comprender el proceso, los sabores y las distintas formas de consumo de una de las infusiones más representativas de la región.

Una experiencia para entender el mate desde otro lugar

La propuesta combina degustación, aprendizaje y contacto con el entorno. Los encuentros se realizan en grupos reducidos —entre 10 y 15 personas— y se desarrollan en un quincho rodeado de naturaleza, a las afueras de Apóstoles.

Allí, los participantes recorren el proceso completo de la yerba mate, “desde las semillas hasta el paquete”, y prueban entre dos y tres blends, acompañados de un maridaje especialmente pensado.

Cada participante cuenta con su propio equipo de mate, lo que permite una experiencia personalizada y guiada. El costo es de unos 25.000 pesos por persona (en Airnbn figura a 18 dólares).

Lo que más sorprende a quienes llegan de afuera

Uno de los aspectos más interesantes de estas experiencias es el impacto que generan en los turistas, que muchas veces llegan con una idea simplificada del mate. “El turista piensa que es un cultivo”, señaló Fediuk, en relación a la falta de conocimiento sobre los tiempos y procesos productivos.

En ese sentido, la degustación funciona también como una puerta de entrada a la cultura yerbatera, poniendo en valor el trabajo detrás de cada paquete y resignificando un hábito cotidiano.

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Las yerbas, blends y la bombilla.

Errores comunes que cambian por completo el sabor

Más allá de lo cultural, la experiencia también apunta a mejorar la forma en que se consume el mate. Según Fediuk, hay errores frecuentes que afectan directamente el sabor y la calidad de la infusión.

Uno de ellos es no conservar correctamente la yerba: “Es importante que esté guardada en un lugar fresco y que no le interfieran los sabores”. Otro punto clave es la preparación: “Antes de servir a nuestro mate es importante mezclar los componentes para que estén todos bien mezclados armónicamente”.

También destaca la temperatura del agua como un factor determinante: “Que tenga entre 75 y 85 ºC como máximo, ya que si nuestra agua se hierve después no va a ser difundido de la misma manera”.

A esto se suma la técnica de cebado, donde la “montañita” cumple un rol fundamental para mantener el sabor a lo largo de toda la ronda. “Para que nuestro primer y último mate tenga los mismos sabores”, resumió.

Del mate tradicional al producto gourmet

Pero el fenómeno no se queda solo en la experiencia turística. Para Fediuk, el mate atraviesa un proceso de transformación que podría posicionarlo a nivel internacional como un producto gourmet. “Creo que todo eso nos está ayudando a abrir un camino que no va a tener retorno”, afirmó.

En ese camino aparecen nuevas formas de consumo: blends de autor, mate frío o tereré, e incluso incursiones en la coctelería. “He visto que hay mucha gente que está desarrollando también el tema de entrar a la coctelería, un gin tonic de yerba mate… y tiene buena aceptación”, comentó.

Este cambio también implica una transformación cultural: “La cabeza del consumidor está cambiando”.

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Es un viaje sensorial, donde los colores, los aromas, el aire de campo, es parte del producto.

Romper paradigmas sin perder la esencia

Para la especialista, uno de los principales desafíos es lograr que el consumidor se anime a explorar nuevas formas sin perder la identidad del mate. “Es acompañar y no cerrarse a ningún hábito de consumo, hay muchas formas de consumir la yerba mate que nos dan una buena experiencia”, sostiene.

Y concluye con una idea clara: abrir el juego no significa abandonar la tradición, sino expandirla.

Plan B/ 18-5-2026

 

 

 

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