Ayer a la tarde en la sesión de la Legislatura, se produjo un momento incómodo para las autoridades y en general para casi todos los dirigentes que venían o rosqueando o hablando de la política nacional para dejar en claro sus posturas antagónicas, pero siempre lejos de la realidad de los misioneros.
Fue cuando, en su intervención más lúcida desde que es diputado provincial, Ramón Amarilla se puso a hablar de un tema que domina como pocos en el recinto, acaso el único tema donde puede dar clases a los otros legisladores: el salario de los estatales.
El ex suboficial, exonerado de la policía tras las protestas de mayo del 2023, volvió a ponerse en el rol de vocero de los policías, pero también de los docentes, los médicos y enfermeros de los hospitales, los empleados municipales y hasta los empleados de la cámara legislativa “que ganan sueldos de indigencia”.

Fue como volver a mayo de 2023: aquella vez, Amarilla fue el líder indiscutido de una protesta que no solo golpeó a la Legislatura, sino que la hizo quedar aislada, del otro lado de un triple vallado y un mini-ejército de personal de seguridad privada.
Un cordón ignominoso, que separaba a los docentes en protesta en cada sesión del jueves, de los dirigentes políticos que prácticamente atrincherados en el recinto, trataban a Amarilla y a otros de “sediciosos”, con Carlos Rovira a la cabeza.
Esa vez, el liderazgo de Amarilla fue admirable, sereno y llevando calma en momentos calientes. Su temperamento manso, pero lleno de convicción, fue fundamental para contener a muchos policías jóvenes demasiado exaltados, y lograr que no se desmadrara una crisis que incluso tuvo su capítulo más virulento con un choque entre las fuerzas nacionales enviadas por Patricia Bullrich (PSA, Prefectura y Gendarmería) y los policías retirados y en actividad en protesta.
También tuvo aquella crisis, como se recordará, piedrazos contra la Legislatura, y protestas y cacerolazos frente al domicilio de Rovira y el del gobernador Hugo Passalacqua.
Esta vez, dos años después, y tras pasar ocho meses preso por “sedicioso” por liderar aquellas protestas, tras convertirse en diputado provincial ganándole a la Renovación en Posadas, aún estando en la cárcel, Amarilla volvió a llevar el reclamo de los estatales, pero esta vez con la pilcha de diputado provincial y sentado en esa banca que le dieron en gran parte los estatales descontentos con su situación salarial y laboral.
“Empleados de esta cámara cobran salarios de indigencia de entre 300.000 y 400.000 pesos”, dijo Amarilla.
“Docentes tienen un salario promedio de 870.000 pesos, es una vergüenza que cuando salen a protestar por un sueldo digno se criminalice la protesta”, afirmó.
“Empleados municipales, hay trabajadores con 43 años de servicios que apenas perciben 320.000 pesos”, enumeró.
“Y a esa aproximadamente tres años los empleados municipales cobran el 30 por ciento menos de su aguinaldo”, señaló.
“Personal de salud, un médico de planta cobra 1.200.000 y un médico 500.000 pesos”, aseguró.

“Los policías no tienen ni para los proyectiles, ni para el uniforme, están todos endeudados con las mutuales, con los círculos con La Chacra (una financiera)”, dijo
“Los choferes, reciben sus haberes a través de una billetera virtual aún siendo monotributistas”, señaló.
“No es el tema en discusión por favor refierase al tema”, lo cortó Macías. Pero Amarilla siguió hablando y poco después, Macías le dijo “si se refiere al tema siga, sino, concluya”. Una vez más, Amarilla siguió, hasta que Macías finalmente le dijo que lo iba a cortar porque no se estaba “refiriendo al tema”, y le cortó el micrófono.
A lo cual Amarilla siguió hablando medio minuto más y terminó. El titular de la Cámara, igual, lo dejó terminar y redondear, todos atentos a sus palabras en un momento de tensión pero también muy interesante. En las sesiones, hay momentos fuertes y muy significativos, como estos, y otras veces, un diputado o diputada, lee algún proyecto insignificamente y aburrido, y todos parecen desconectados.
Acá todos estuvieron pendientes hasta de la última palabra de Amarilla.
Macías, antes, había dejado irse por las ramas a Cacho Bárbaro, que hizo una larga alocución sobre las obras del kirchnerismo y puso en duda que Cristina Kirchner estuviera correctamente juzgada. Aunque lo hizo en otro espacio de la sesión donde sí se podía hablar de temas políticos.
También, después de Amarilla, Adrián Nuñez intentó colar su mensaje político y Macías lo cortó “por no referirse al tema”, un poco queriendo demostrar que la regla de no irse por las ramas corre para todos, y otro poco, aún molesto por el desplante de Amarilla.
A lo que Nuñez (que es el vicepresidente de la Legislatura), a diferencia del ex policía, le hizo caso a Macías, tras una débil protesta, y acotó su mensaje.
Plan B/ 29-5-2026
