Informe de LN.

¿Es posible Renovación-Milei en la misma boleta? Casa Rosada empuja las listas colectoras en las provincias

El diario La Nación publicó hoy que el Gobierno Nacional impulsa la suspensión o eliminación de las PASO y al mismo tiempo, negociar la implementación de un sistema de listas colectoras, de modo tal que en una provincia, por ejemplo, un candidato por un espacio, le aporte a Javier Milei votos en la pelea por la Presidencia.

“Lo que importa en Misiones es que la agenda libertaria se cumpla”, dijo el sábado pasado, Adrián Menem, cuando lo consultaron sobre este tema en la visita que hizo acompañando a Karina Milei a Posadas.

En esa fugaz estadía, ni Karina ni Menem hablaron de disputar el poder al oficialismo en 2027, y quedó flotando la idea de que todo está abierto para evetuales acuerdos, no solo en Misiones, sino en otras provincias aliadas.

“Mi gran objetivo para este año es empezar a construir todoel camino para que el presidente Javier Gerardo Milei, mi hermano, sea reelecto en 2027”, dijo Karina, en el Hotel Julio César.

Para implementar las listas colectoras, si es en el caso de la elección provincial que se unifica con la nacional, sería necesario una reforma electoral aprobada por la Legislatura misionera.

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Karina Milei agradeció el apoyo de los misioneros y pidió que la acompañen en su principal objetivo político para este año, el armado electoral de cara al 2027 que asegure la reelección de su hermano, Javier Milei.

Podría ser distinto si la alianza se pacta únicamente para la elección de diputados y senadores por Misiones al Congreso Nacional, que van con una eventual lista colectora para llevar votos a la candidatura de Milei por la reelección.

Pero hasta el momento, estas son únicamente especulaciones, y un análisis sobre lo que está proponiendo La Libertad Avanza en todo el país.

Karina lanzó escuela libertaria en Posadas, pidió la reelección de Milei pero no se definio sobre la pelea por Misiones

A continuación, replicamos el informe de La Nación publicado este viernes sobre el tema:

Uno de los objetivos inmediatos del Gobierno en el Congreso es avanzar con la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para destrabar una discusión que permanece estancada en el Senado, el oficialismo analiza ofrecer a sus aliados un mecanismo alternativo de competencia interna. Mientras La Libertad Avanza (LLA) busca consolidar el liderazgo de Javier Milei de cara a una eventual reelección, Pro, la UCR y los gobernadores aliados reclaman una herramienta que les permita preservar espacios propios.

La idea que circula en las conversaciones incorpora un sistema de colectoras, que cumpliría con el objetivo de la Casa Rosada de mejorar las chances de Milei en 2027, pero que no se volcó aún en un texto definitivo y que fue cuestionado incluso por Patricia Bullrich, que ayer dijo que no le gusta. Existen interrogantes respecto de aspectos centrales de su funcionamiento: cómo se emitiría el voto, qué categorías podrían tener colectoras, cuántas se habilitarían y de qué manera se contabilizarían los sufragios.

Estas son algunas de las principales preguntas que hoy rodean la reforma que analiza el Gobierno.

1: ¿Cómo funcionan las listas colectoras?

En términos generales, este mecanismo permitiría que distintas listas “colecten” votos para un mismo candidato presidencial, pero, al mismo tiempo, compitan en determinadas categorías -legislativas y, eventualmente, también ejecutivas provinciales y municipales- sin necesidad de celebrar una elección primaria previa.

2: ¿Cómo se combina con los distintos mecanismos de votación?

A nivel nacional ya rige la Boleta Única de Papel (BUP), que concentra toda la oferta electoral en una única papeleta. A diferencia de la elección anterior, en 2027 incluirá también la categoría presidencial.

Si prospera la idea de colectoras, cada frente tendría un único candidato a presidente y vicepresidente y podría presentar listas colectoras para diputados y senadores nacionales. Ese esquema debería integrarse dentro de la BUP.

En las provincias donde las elecciones sean concurrentes a la nacional, el nuevo sistema deberá convivir con el mecanismo de votación local: Boleta Única de Papel, como en Córdoba, Mendoza y Santa Fe; Boleta Única Electrónica, como ocurre en la Ciudad de Buenos Aires y Salta; o boleta partidaria tradicional, utilizada en la mayoría de las provincias.

Si bien el oficialismo piensa en una reforma que incluya a las provincias y municipios, hay un límite institucional importante. El Congreso solo puede legislar sobre las elecciones nacionales, es decir, las de presidente y vicepresidente, diputados y senadores nacionales.

Si las provincias decidieran replicar este esquema para elegir gobernadores, legisladores provinciales o autoridades municipales, dependerá de cada gobernador y de las legislaturas provinciales, que deberán modificar sus propias leyes electorales. Si además resuelven unificar o hacer concurrentes y sus elecciones con las nacionales, el mecanismo podría convivir en una misma jornada electoral.

3: ¿Cuántas colectoras se habilitarían por frente?

Es uno de los puntos todavía abiertos. Resta definir si existirá un límite máximo de listas internas y quién tendrá la facultad de autorizar su participación.

Otra de las novedades es que, según el esquema que analiza el oficialismo, los partidos no necesariamente deberían integrar una misma alianza electoral para presentar colectoras. Es decir, este esquema permitiría que fuerzas distintas adhieran a un mismo candidato presidencial sin integrar sus estructuras partidarias. Así, por ejemplo, Pro o la UCR podrían mantener identidad propia en las categorías legislativas mientras “colectan” para la candidatura presidencial de Milei.

4: ¿Cómo se contabilizarían los votos de las listas internas?

Es el interrogante más importante y el que determinará si el esquema se diferencia o no de un esquema de lemas.

El Gobierno rechaza esa comparación y asegura que los votos de las distintas listas de un mismo frente no se acumularán para definir al ganador de una categoría. Esa es, justamente, la principal diferencia que busca marcar respecto del sistema de lemas utilizado en algunas provincias.

En la práctica, todas las listas competirían entre sí, incluso las que pertenecen a un mismo frente. Cada una conservaría identidad propia y sería considerada una oferta electoral autónoma. La diferencia es que las listas que “colectan” para un mismo candidato presidencial compartirían únicamente esa categoría superior.

En las categorías ejecutivas resultaría electa la lista más votada. En el caso de la elección presidencial, además, seguirían vigentes las reglas actuales para evitar una segunda vuelta. Es decir, una fórmula se consagraría en primera vuelta si obtiene más del 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, o al menos el 40% con una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales respecto de la segunda fórmula más votada. De no cumplirse esas condiciones, correspondería realizar un ballottage.

En los cargos legislativos, en cambio, el diseño es más complejo. En la Cámara de Diputados se aplicaría el sistema de reparto actual -el sistema D’Hondt, con un piso mínimo del 1,5%- que se adjudicará directamente sobre cada lista. Es decir, las bancas se asignarían según el desempeño individual de cada lista y no por la acumulación de votos del frente.

4: ¿Cómo se contabilizarían los votos de las listas internas?

Es el interrogante más importante y el que determinará si el esquema se diferencia o no de un esquema de lemas.

El Gobierno rechaza esa comparación y asegura que los votos de las distintas listas de un mismo frente no se acumularán para definir al ganador de una categoría. Esa es, justamente, la principal diferencia que busca marcar respecto del sistema de lemas utilizado en algunas provincias.

En la práctica, todas las listas competirían entre sí, incluso las que pertenecen a un mismo frente. Cada una conservaría identidad propia y sería considerada una oferta electoral autónoma. La diferencia es que las listas que “colectan” para un mismo candidato presidencial compartirían únicamente esa categoría superior.

En las categorías ejecutivas resultaría electa la lista más votada. En el caso de la elección presidencial, además, seguirían vigentes las reglas actuales para evitar una segunda vuelta. Es decir, una fórmula se consagraría en primera vuelta si obtiene más del 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, o al menos el 40% con una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales respecto de la segunda fórmula más votada. De no cumplirse esas condiciones, correspondería realizar un ballottage.

En los cargos legislativos, en cambio, el diseño es más complejo. En la Cámara de Diputados se aplicaría el sistema de reparto actual -el sistema D’Hondt, con un piso mínimo del 1,5%- que se adjudicará directamente sobre cada lista. Es decir, las bancas se asignarían según el desempeño individual de cada lista y no por la acumulación de votos del frente.

4: ¿Cómo se contabilizarían los votos de las listas internas?

Es el interrogante más importante y el que determinará si el esquema se diferencia o no de un esquema de lemas.

El Gobierno rechaza esa comparación y asegura que los votos de las distintas listas de un mismo frente no se acumularán para definir al ganador de una categoría. Esa es, justamente, la principal diferencia que busca marcar respecto del sistema de lemas utilizado en algunas provincias.

En la práctica, todas las listas competirían entre sí, incluso las que pertenecen a un mismo frente. Cada una conservaría identidad propia y sería considerada una oferta electoral autónoma. La diferencia es que las listas que “colectan” para un mismo candidato presidencial compartirían únicamente esa categoría superior.

En las categorías ejecutivas resultaría electa la lista más votada. En el caso de la elección presidencial, además, seguirían vigentes las reglas actuales para evitar una segunda vuelta. Es decir, una fórmula se consagraría en primera vuelta si obtiene más del 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, o al menos el 40% con una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales respecto de la segunda fórmula más votada. De no cumplirse esas condiciones, correspondería realizar un ballottage.

En los cargos legislativos, en cambio, el diseño es más complejo. En la Cámara de Diputados se aplicaría el sistema de reparto actual -el sistema D’Hondt, con un piso mínimo del 1,5%- que se adjudicará directamente sobre cada lista. Es decir, las bancas se asignarían según el desempeño individual de cada lista y no por la acumulación de votos del frente.

7: ¿Cuál es el objetivo político del Gobierno?

En lo inmediato, el Gobierno busca eliminar las PASO y argumenta que la medida simplificaría el calendario electoral y reduciría el gasto público.

Pero detrás de esa explicación existe también un objetivo político. Karina Milei pretende conservar el control de la oferta electoral oficialista y evitar que las disputas internas condicionen el armado de LLA. El esquema permitiría que los aliados compitan dentro de una misma coalición sin fragmentar la candidatura presidencial.

La meta de fondo es fortalecer la reelección de Javier Milei. La secretaria general lo repite en las reuniones partidarias. “La prioridad es la reelección de Javier”, sostiene frente a quienes participan de esos encuentros.

Plan B/ La Nación / 10-7-2026

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