Por Martín Boerr
Después de una semana de recorrer el espinel y hablar con dirigentes del oficialismo de ambos “bandos”, esto es lo que se sabe y lo que nos parece de la interna renovadora.
Entre el jefe de “Encuentro Misionero” y el gobernador Hugo Passalacqua hay tensión e internas, casi desde el comienzo del mandato.
Recordar un hecho insólito, que se dio el mismo día que asumió Hugo Passalacqua: el Ministro de Educación elegido por Passalacqua era Miguel Sedoff, es decir, la continuidad del que ya ocupaba el cargo.
Rovira quería a otra figura y como mucho admitía que Sedoff se quedara hasta las paritarias muy calientes que se avecinaban para ser usado como “fusible” (terminó siendo la protesta histórica de la policía y los docentes en mayo de 2023).
Al final pasó algo que en un lugar normal debería ser tapa de todos los diarios, pero acá todos lo dejaron correr. El gobierno anunció en un comunicado a Sedoff como el ministro elegido, para la jura, contra la voluntad del Parque Paraguayo.
Ese día, todos esperaban a Sedoff quien no quizo quedar en medio de semejante tironeo, se plantó y se tomó un ómnibus a Rosario en esa misma jornada, sin atender llamados. Hoy le está yendo muy bien asesorando al Gobierno de Pullaro en temas de Educación.
Se suele ubicare a Hugo Passalacqua en el mismo esquema de manejo de gestión-poder con Rovira, que Oscar Herrera Ahuad. Es decir, las grandes decisiones las tomaba Rovira siempre y los mandatarios gestionaban y obedecían a los lineamientos.

Pero no es así, Passalacqua es muy distinto a OHA, y toma decisiones propias mucho más que Herrera Ahuad. También, a diferencia del actual diputado nacional, tiene un armado político propio, con gente que le responde. OHA nunca quizo armar su propio esquema de poder, por miedo a irritar a CR.
Otro dato de la interna: el 10 de diciembre de 2025, al cumplirse dos años, todos esperaban el recambio de Gabinete. Por la interna se frenó todo, y el gobernador terminó colocando figuras de segundo o tercer nivel, en puestos no estratégicos. Salvo una excepción políticamente explosiva.
Tras apoyo a Passalacqua de intendentes, Rovira reiteró que no será “candidato a nada en 2027”
La designación de Carlos “Kako” Sartori, como jefe de Gabinete, y en reemplazo de Héctor “Kiko” Llera. Para los que no lo saben, Llera es la expresión del llamado “ramirismo”.
Entonces, recapitulando, ¿hay tensión y diferencias? Sí, claro, de una forma que no estábamos acostumbrados desde la época de Rovira-Closs.
Rovira se quiere ir
También contó este diario, el 10 de diciembre pasado, que de manera inédita, Rovira se fue de la sesión especial sin besamanos, sin boato y apenas saludando a los que se encontró al paso (casi todos opositores) cuando se levantó la sesión transitoriamente por 30 minutos para que todo el mundo aprovechara para ir al baño, tomar algo o fumar un cigarrillo (ver abajo “El cierre…).
Ya no quiere ser el centro y que todos estén pendientes de cada palabra y cada gesto.
Como contó este periodista (tanto en Plan B como en La Nación), parece pasar más tiempo afuera que en Misiones y su hija instaló una tienda en París (polémicamente lujosa) y se está metiendo en los círculos del diseño, la moda y el fashinismo, de una forma que parece lejos de una aventura pasajera.
Más bien parece revelar donde está el destino de la familia. El nombre de la ciudad también empieza con “P” (ver abajo “Los negocios…”).
Ahora anunció que no será candidato, con lo cual, se le termina la banca de diputado provincial en 2027.
El conductor de Encuentro Misionero quiere entregar la posta, intentó primero que fuera el hijo (experimento NEO), se da cuenta que eso no cuaja y que la sociedad está agotada de su figura y su protagonismo.
Lo paradójico es que en buen parte la culpa no es de él. El país está en crisis económica prácticamente desde la mitad del mandato de Macri. Con un Milei que solo parece haber profundizado la crisis y la malaria para el misionero de a pie, para el pequeño productor.
Aún así, cuando fuimos a Alba Posse a hablar con productores, dueños de chacras, que cruzaban a Brasil para trabajar de jornaleros por 30 dólares al día, todos le apuntaban “al petiso” y no a Milei que desreguló la yerba mate.
Hay un mecanismo en la psiquis de mucha gente por el cual Rovira se lleva todas las culpas. (Aunque últimamente la profundización de la crisis económica y política libertaria, atenúa un poco eso).

Tampoco parece tener el conductor (que ya no quiere que lo llamen así) tanta vocación de re-inventar, otra vez más, a la Renovación.
Porque más allá de inventar el nombre “Encuentro Misionero”, de sus discursos en “la previa” en la Legislatura se desprende que no aparece nada nuevo, como en su momento apostó con fervor y entusiasmo a ser la “provincia Start Up” (Escuela de Robótica, Silicon Misiones, Secundaria de la Innovación, Educación disruptiva, etc).
En realidad, nada nuevo no. Apareció algo, quizás en parte producto de la casualidad: la interna.
Hay que prestarle atención a un par de hechos fuertes que se dieron en las últimas semanas.
Passalacqua tomó por su cuenta una decisión explosiva: el fin del control fiscal en Rutas, o de la “Aduana Paralela” o parte de ella.
Es una bomba, más allá del ninguneo o el intento por bajarle el precio a esa medida por parte del mismo oficialismo, o de los opositores que se oponen a todo (y no proponen nada).
Rovira salió a responder o a tratar de tirar su propia bomba, unos días después, en la siguiente previa con la propuesta de cambiar la Ley de Lemas.
Son dos medidas impensadas hasta hace unas cuantas semanas en Misiones. Son dos “vacas sagradas” que Passalacqua y Rovira se animaron a tocar.
Y si tocaron a dos vacas sagradas y sienten que fue el camino correcto, pueden venir más decisiones fuertes.
El resto es subrayar y sobreactuar esa interna que ya estaba presente, desde el mismo comienzo del mandato de Passalacqua. Porque los fortalece políticamente.
Piensen una cosa: Si Passalacqua quiere volver a ser candidato con posibilidades, ¿qué le conviene más?
¿Tener algunas diferencias con Rovira?
¿O escucharlo obediente y obsecuente, sentado a su lado en el Salón de las Dos Constituciones de la Legislatura?
¿Y qué le sirve más a Rovira?
Más allá del ruido de las redes, que solo son eso (ruido) que no sirven para analizar lo que está pasando, más allá de las denuncias truchas de medios muy truchos (como esa supuesta del Tribunal de Cuentas contra Sartori por “malversación”, un clásico de la política misionera para apretar a intendentes), por primera vez en mucho tiempo, la Renovación volvió a moverse, volvió a vibrar.
Y sus internas parecen tan deseables, como lo es para un matrimonio que haya discusiones, peleitas y algo de pasión, antes que la paz de los cementerios.
Además, LLA, por primera vez desde que ganó en octubre, está bastante callada y sin mucha capacidad de reacción: y fue en parte por las iniciativas de la Renovación.
Hasta Adrián Nuñez lo admite: “Nosotros seguimos igual, ellos se están moviendo”, le dijo a Plan B.
A todo lo cual, la crisis cada vez más acentuada de la economía, sumada a la crisis política del Gobierno Nacional, solo parecen moverse a favor del misionerismo.

Rovira necesita llegar al año que viene con cartas buenas, Passalacqua que mida bien, LLA castigada, llevarse bien con Milei y Karina o lo mejor posible.
Porque los tiempos cambiaron y cualquier cosa puede pasar. Incluso que Adrián Nuñez sea un candidato a gobernador por un eventual pacto Rovira-Milei.
Como nunca antes, rige esa viejo axioma que dice que “la política es el arte de lo posible”.
Plan B/ 24-5-2026

