El empresario argentino Eduardo Elsztain, uno de los más importantes del país y de estrechos lazos con el presidente Javier Milei, quedó en el ojo público luego de que se conociera que es uno de los accionistas minoritarios de la Falkland Islands Company (FIC).
La revelación llega apenas un par de días después del anuncio del Gobierno que reforzó y endureció sanciones a empresas que hagan negocios en Malvinas, especialmente pensando en las petroleras que exploran off-shore.
Sin embargo, Elsztain no será sancionado ni recibirá prohibiciones por sus inversiones en la Falkland Islands Company, y el Gobierno ya salió a respaldarlo públicamente atendiendo sus argumentos: buscaba poner un pie comercial en Malvinas como una forma de fortalecer lazos y ayudar al reclamo de la soberanía, una línea argumental muy aceptada.
“La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, contó Elsztain, en su descargo público el día de hoy.
Elsztain se desempeña en los rubros inmobiliario, financiero, tecnológico y agroindustrial. Además de ser el CEO de IRSA, es el presidente de los directorios de las empresas CRESUD, Banco Hipotecario S.A., BrasilAgro Companhia Brasileira de Propiedades Agrícolas, Austral Gold Ltd., Consultores Assets Management S.A., entre otras.
Asimismo, es miembro del World Economic Forum, del Council of the Americas, del Grupo de los Cincuenta (G-50) —una organización empresarial sin fines de lucro con sede en Washington que reúne a líderes de empresas privadas de América Latina— y de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). A lo largo de su trayectoria, también fundó la ONG Endeavor Argentina, que conecta a emprendedores de alto impacto entre sí, y se desempeña como vicepresidente del Congreso Judío Mundial.

“Soy un optimista de la Argentina. Estoy convencido de que el trabajo y la inversión son formas de servir y transformar. Creo en los frutos del esfuerzo y en el largo plazo. Invertir es un acto de esperanza activa: una manera de emprender y de vivir”, se autodefine en su biografía de la red social LinkedIn.
El empresario también se relaciona con el ámbito hotelero a través del Grupo IRSA. En los últimos años se convirtió en propietario o copropietario de emblemáticos establecimientos en la Argentina: el Hotel Intercontinental, ubicado en Montserrat; el Hotel Libertador, en el barrio porteño de San Nicolás; y el Hotel Llao Llao, en San Carlos de Bariloche (junto con el Grupo Alvear y en donde se realiza cada año un exclusivo foro de líderes empresarios y debate político).
Elsztain no sólo se mantiene activo en el ámbito empresario, sino que también se acercó a la política de la mano del presidente Javier Milei. Su vínculo comenzó a gestarse formalmente a mediados de abril de 2023, durante el Foro Llao Llao, en donde el entonces candidato presentó sus propuestas ante la cúpula empresarial. Meses más tarde, el dueño de IRSA le cedió el Hotel Libertador como búnker electoral y el Presidente vivió allí durante la campaña y los primeros meses como jefe de Estado.
A su vez, el empresario se acercó a Milei por el interés del Presidente hacia la religión judía. Incluso se unió a él en una visita al cementerio Montefiore, en Queens, en donde se encuentra la tumba del rabino Menachem Mendl Schneerson, conocido como el rebe de Lubavicth- un venerado maestro fallecido en 1994 que revolucionó el mundo judío desde su adhesión al jasidismo.
Elsztain explicó hoy las razones de su participación en la Falkland Islands Company (FIC).
Añadió que en 2017 intentó una compra mayor de acciones de la FIC y contagiar a otros empresarios argentinos. “Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”, dijo, para concluir: “Valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo –y quién dice– quizás vuelva a pasar”.

La carta completa de Elsztain
Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.
Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.
Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.
Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.
Plan B/ La Nación / 7-8-2026
