Día del Abogado.

María Aguirre: Es necesario humanizar la abogacía

Por María Aguirre *

La justicia no siempre empieza en un expediente. A veces comienza mucho antes: cuando un abogado escucha, comprende el conflicto y se pregunta si existe una solución posible sin llevarlo necesariamente a los tribunales.

Hay una imagen tradicional del abogado asociada a la estrategia, al litigio, al expediente y a la capacidad de encontrar en la norma la herramienta adecuada para defender un derecho.

Y, por supuesto, todo eso sigue siendo indispensable.

Pero la abogacía contemporánea nos propone una pregunta incómoda: ¿estamos resolviendo conflictos o, algunas veces, simplemente los estamos trasladando al ámbito judicial?

Detrás de cada expediente hay personas. Hay familias, vínculos, proyectos, pérdidas, preocupaciones y, muchas veces, situaciones que ya llegan al estudio jurídico cargadas de dolor.

Por eso, ejercer la profesión desde una mirada humana no significa abandonar la estrategia ni resignar garantías.

Significa ampliar la mirada. Antes de pensar en el juicio, deberíamos pensar en todas las herramientas que existen para evitarlo cuando no resulta necesario.

Mediar. Negociar. Conciliar. Escuchar. Comunicar.

Y también saber reconocer cuándo esas herramientas no alcanzan y la vía judicial es indispensable para garantizar un derecho.

La cuestión no es judicializar menos a cualquier costo. La cuestión es judicializar cuando corresponde y evitar la judicialización innecesaria cuando existe una alternativa jurídicamente válida y humanamente más conveniente.

En ese proceso, la comunicación tiene un papel fundamental. SOBRE TODO LA COMUNICACIÓN ORAL, la oralidad da celeridad, inmediatez, autenticidad…HUMANIDAD,  a diferencia de la letra fría.

Un abogado también comunica cuando explica con claridad, cuando baja la complejidad del lenguaje jurídico, cuando ordena las posibilidades y cuando permite que su cliente tome decisiones con información y no desde el miedo, la incertidumbre o el enojo.

Desde esta perspectiva, la función del abogado excede ampliamente la construcción de una estrategia procesal.

Nuestra tarea también puede consistir en desactivar conflictos, generar puentes y construir escenarios de solución. Esta mirada forma parte de un modelo de trabajo que integra Derecho y Comunicación: porque entendemos que comunicar mejor también puede significar litigar menos; y que encontrar un acuerdo no necesariamente implica ceder, sino muchas veces encontrar una solución más inteligente, sostenible y reparadora.

La justicia no debería medirse únicamente por cuántos procesos ganamos.También deberíamos preguntarnos cuántos conflictos pudimos evitar, cuántos vínculos logramos preservar y cuánto dolor innecesario pudimos impedir.

Humanizar la abogacía no la vuelve menos profesional.La vuelve más consciente de su verdadero objeto: las personas y sus derechos, porque detrás de cada expediente hay una historia.

Y quizás una de las formas más profundas de ejercer la profesión sea recordar que nuestro trabajo no consiste solamente en defender derechos, sino también en procurar que el camino hacia esa defensa no genere, innecesariamente, nuevas heridas.

* María del Carmen Aguirre, Abogada matrícula 4379. Fundadora de Speech Group SAS.
Conferencista internacional, premiada como “Comunicadora destacada de Latinoamérica”. Escribana, Locutora Nacional matrícula 8315 y Docotoranda en comunicación.

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