Por Martín Boerr
Este domingo se fueron dos empresarios muy apreciados que hicieron mucho por Misiones, a pesar de no haber nacido acá.
Ayer contamos la partida de René Mangiaterra y hoy lamentamos publicar la noticia del fallecimiento de Rubén Almirón, otro querido amigo y un empresario que trabajó para ayudar a Misiones a exportar al mundo, generar empleo y a concretar su enorme potencial.
Este sabado Rubén, de 69 años y quien gozaba de plena salud, padeció un Accidente Cardiovascular, fue internado pero no pudo superarlo y el domingo falleció.
Almirón fue el titular de Universal Logistics, una firma de logística, que controlaba camiones y contrataba fletes y coordinaba cargas para numerosas empresas de primera línea de Misiones y Corrientes, especialmente de los sectores yerbatero, tealero y forestoindustrial, como Las Marías o Don Basilio.
Gran conocedor del mundo del transporte y la logística, Rubén luchó para bajar los costos de las cargas que parten de Misiones al mundo y ya de movida tienen la gran desventaja de estar lejos de los puertos de ultramar (Buenos Aires, Zárate, Montevideo), encareciendo los envíos, restando competitividad y muchas veces haciendo que las empresas pierdan mercados por no poder ofrecer mejores precios que otros países proveedores.
“Nosotros estamos acotumbrados a una logística en esta parte del mundo que es cara y se basa en el camión, y lamentablemente es más caro, porque estamos a 1.100 kilómetros. El transporte debe ser el ferrocarril que funcione bien o el río, yo trabajé mucho con el ferrocarril en el pasado, pero se cayó”, definía Almirón lo que puede considerarse el gran dilema de las exportaciones de Misiones.
Fue en una entrevista con Plan B, el 25 de julio del año pasado, cuando participó de una jornada organizada por APPSA sobre la Hidrovía en el Centro del Conocimiento (foto).

En este marco, Rubén fue un incansable impulsor de la posibilidad de reactivar el puerto de Posadas, paralizado desde los años 90, y que el Gobierno provincial empezó a buscar concesionar desde el inicio del primer mandato de Hugo Passalacqua, en 2016.
Almirón fue vital para interesar al Grupo Fénix, de Paraguay, lider en transporte fluvial y también operador de un puerto en el vecino país.
Fue así que en una UTE conformada por Almirón y los paraguayos, estuvieron a punto de quedarse con la concesión del puerto de Posadas, tras un trabajo de estudios preliminares, costos, inversiones, factibilidad, búsqueda de financiamiento que demandó cientos y cientos de horas hombre de profesionales de las finanzas, las leyes, la logística.
Habiendo quedado como el único oferente en pie, en el año 2018 y sin que nadie nunca diera explicaciones, la APPSA (Administración del Puerto de Posadas) por entonces comandada por el ministro de Industria, Luis Lichowski, sorpresivamente declaró desierta la licitación, perdiendo la terminal de Posadas a un oferente calificado y dispuesto a hacerse cargo de reactivar un negocio donde hay que poner mucho, para empezar a sacar algo.
Falleció ayer un empresario que creyó y soñó con una Misiones que desarrolle todo su potencial
¿Cómo terminó todo? En un análisis bastante alejado de la realidad y demostrando la ineptitud para poner en marcha un negocio y una actividad que no es para recién llegados, como la actividad portuaria fluvial, APPSA volvió a la carga con nuevas licitaciones y jamás volvió a encontrar ni un solo interesado en hacerse cargo del puerto.
Al final, Misiones perdió años y tuvo que terminar haciéndose cargo de operar directamente el puerto, de comprar la costosa grúa Liebherr traída de Alemania, de alquilar un remolcador/empujador y pagarle a toda su tripulación y prácticamente de salir a ofrecer fletes muy por debajo del costo para reactivar la terminal, algo que pudo concretarse en parte gracias a que cambiaron las autoridades y la incansablel labor que realizó la actual conducción del Puerto de Posadas, a cargo de Ricardo Babiak.
“Yo llegué a tener una reunión con un Ministro importante que me dijo: no sabemos que pasó, quizás la tenían miedo y desconocimiento al operador paraguayo, porque son los que aportaban la mayor parte del capital, pero sobre todo el desconocimiento”, señaló en aquella entrevista en julio del año pasado, sobre por qué inexplicablemente no les dieron el puerto para que lo reactivaran profesionales con capacidad, expertise y voluntad para hacerse cargo de las inversiones y recuperar la inversión en los 30 años de concesión.
A pesar del desaire, Almirón nunca dejó de seguir aportando ideas y participando de jornadas de reflexión fluvial para ganar volumen, competitividad y alcanzar el sueño de acercar la producción de Misiones y Corrientes al mundo.
Casi calcado a René Mangiaterra, otro empresario que luchó demasiado contra la burocracia, la máquina de impedir del Estado, la ceguera y la falta de aptitud de muchos funcionarios que solamente con quitarse del camino y dejar hacer a los que saben, podría lograr resultados mucho más interesantes, para el bien de toda la sociedad.
Plan B, despide a un amigo y un tipo honesto y trabajador, que como Mangiaterra, se nos va demasiado pronto…
Plan B/ 19-8-2026
