Crisis.

¿El costo del paquete y la estampilla del INYM valen más que el producto que lleva adentro?

Según fuentes calificadas de la industria yerbatera y de la industria productora de envases de yerba, en los años 90 por los bajos precios, el costo del paquete (o sea, del envase) llegó a costar más que el producto que llevaba adentro.

Eran épocas donde la yerba “no valía nada” y finalmente la historia terminó con el tractorazo y la creación del INYM.

“Hoy hay una situación que tiene muchas similitudes con aquella época”, le dijo a Plan B, un ejecutivo de la industria yerbatera.

Y este dato cobra más relevancia con la noticia que se conoció hoy, sobre la industria vitivinicola, que afronta problemas bastante similares a los de la yerba mate. Caída de consumo, baja del precio para el productor primario, crisis del organismo de promoción (el INYM del vino), etc.

El diario La Nación publicó una nota donde afirma que el costo del envase del vino ya vale más que el precio del vino que lleva adentro.

“El costo del envase y de todos los insumos necesarios para comercializar una botella de vino ya supera al valor del producto que contiene”, publicó hoy el diario.

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“La afirmación, que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar, refleja uno de los cambios más profundos que atraviesa hoy la cadena vitivinícola argentina, donde la botella de vidrio, el corcho, las etiquetas, el packaging, la logística y la carga tributaria ganaron cada vez más participación en el precio final.

“Hoy es más caro todo lo que viste una botella que el producto en sí. La botella, el corcho, la etiqueta y todo el packaging cuestan más que el vino que llevan adentro. Es muy difícil y hasta triste decirlo”, resumió Claudio Giusti, vicepresidente de la Cooperativa Vitivinícola San Carlos Sud y productor, en Mendoza.

Los números elaborados por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) para una botella de vino sin mención varietal muestran esa realidad. Según ese cálculo, el vino representa el 40,63% del costo total, mientras que el resto corresponde a la botella (23,44%), las etiquetas contraetiquetas (9,38%), el tapón (4,50%), la cápsula (3,44%), la bandeja para botellas (1,70%), separadores (0,49%), rótulos (0,08%), costos indirectos (7,76%) y un excedente de explotación del 8,59%. Sin embargo, cuando el análisis se traslada al precio que finalmente paga el consumidor, la participación del vino disminuye todavía más.

Plan B/ 15-7-2026

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