Gustavo Quatrin.

Qué dijo la yerbatera número 1, tras reunión con productores: "El precio es bajo por la sobreoferta"

El jueves pasado en una reunión donde el Ministerio del Agro tomó el rol del viejo INYM, se produjo una reunión donde por primera vez en mucho tiempo se sentaron a la mesa industriales yerbateros y productores para discutir sobre el precio de la materia prima.

Una de las notas destacadas de esta reunión fue la presencia de referentes de primer nivel de las empresas, a diferencia de algún encuentro anterior (en los casi dos años y medio de mercado desregulado) donde habían participado delegados de segunda línea.

Entre estas presencias, se destacó la participación de Gustavo Quatrin, gerente general de Playadito, la firma líder del mercado yerbatero, que desplazó a Las Marías como la yerbatera de mayores ventas. Poco conocido por el público, Quatrín es gerente de la Cooperativa Liebig desde hace casi 20 años.

Al finalizar el encuentro, Quatrin dialogó con el diario Economis en una de las pocas declaraciones públicas del gerente general de la principal yerbatera del mercado.

En sus comentarios, Quatrin admitió que el precio de la materia prima que recibe el productor es bajo, pero explicó que las industrias también están atravesando dificultades y que el precio es una consecuencia de los stocks altos y la sobre oferta de hoja verde que existe en el actual mercado.

“Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”, afirmó.

“Sabemos que los precios están lejos de lo que hoy desearían los productores y no solo desean, sino que necesitan”, admitió.

Agro tomó el rol del viejo INYM y logró sentar a los industriales y los yerbateros: qué dijo cada una de las partes

No obstante, también expuso la compleja realidad de la industria, atravesada por problemas de costos y rentabilidad:

“Podemos tener las mejores normativas, pero si no tenemos consumo, no podemos transformar absolutamente nada”, afirmó.

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Gustavo Quatrin, gerente general de la yerbatera Playadito, reconoció la difícil situación de los productores. “Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”, señaló.

Según explicó, la sobreoferta generada luego de años de expansión productiva de los yerbales es el principal factor de esta situación:

“Hay un potencial de producción que supera la demanda en un momento determinado y eso lleva a la situación de precios actual”, indicó.

A pesar de que las exportaciones crecieron, no lograron absorber el excedente. “Los stocks no bajaron, sino que subieron ligeramente”, indicó, desestimando la expectativa de que el buen momento del mercado externo pueda equilibrar la sobreoferta con la demanda.

En este contexto, el precio se convierte en la variable de ajuste. “Cualquier número superior a cero es mejor que no vender”, resumió Quatrin, describiendo una lógica que hoy juega en contra del productor.

Desde su rol al frente de una cooperativa líder, Quatrin buscó evitar confrontaciones y llamó a preservar el vínculo entre los actores del sector: “Lo peor que nos puede pasar es pelearnos entre productores y secaderos e industriales”.

En ese sentido, destacó que la empresa paga actualmente 1.160 pesos por kilo de yerba canchada, por encima de otros valores del mercado.

Límites de la industria para mejorar precios

Sin embargo, también marcó límites en la capacidad de la industria para mejorar precios. Recordó que Playadito debió aplicar una baja del 20% cuando sus ventas se redujeron “casi a la mitad” en abril de 2024, y que aún no logró recuperar esos niveles.

Esa situación impacta en toda la cadena productiva, especialmente en los productores primarios. Aún así, anunció una mejora reciente: “Hemos hecho un aumento de un 5% para la materia prima y acortamos en 30 días los plazos de pago”, una medida que busca recomponer parcialmente los ingresos.

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Quatrin, en primer plano de espaldas, sentado a la derecha de Ricardo Maciel

Otro aspecto clave de su análisis fue el comportamiento del consumo, al que definió como “inelástico”, es decir, con escasa reacción ante variaciones de precios. A esto se suma la presencia de productos importados con precios más altos en góndola, que generan distorsiones en la percepción del mercado.

En cuanto a las exportaciones, relativizó su impacto: “El crecimiento de las exportaciones no supera el 2% del total en cantidad”, explicó, pese a que la cooperativa llega a más de 20 países. Incluso en mercados como China, el desafío es cultural: “Lograr que el mundo incorpore una infusión nueva es una tarea compleja, de altísimo costo”.

En ese sentido, precisó que, tras una década de trabajo en ese país, en 2025 se exportaron apenas 60 mil kilos, principalmente como hoja para infusionar en formato de té.

Además, remarcó que el aumento de exportaciones responde en gran parte a la caída de los precios locales, lo que volvió más competitiva a la yerba argentina en el exterior, aunque sin lograr reducir el volumen de stock acumulado.

Finalmente, Quatrin dejó una reflexión para ordenar el debate: “Éramos los mismos cuando los precios eran espectaculares. Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”, planteó, aludiendo a que la situación actual responde a ciclos productivos más que a responsabilidades individuales.

De cara al futuro, se mostró cauteloso: “Esperemos que hayamos tocado los pisos de precio”, expresó, aunque advirtió que la evolución dependerá de factores como la reposición, el nivel de stock y la capacidad del mercado para absorber la producción.

Otras presencias industriales

Otras presencias por la industria en Agro fueron las de Gerardo López, presidente de la Cámara de Molineros Zona Productora, junto a referentes de CBSe y de la Federación de Molineros.

Sin dudas, fue un logro del Ministerio del Agro haber sentado cara a cara a industriales y productores en este contexto, donde el sector industrial sostiene que no está en condiciones de convalidar mejores precios.

Anteriormente, la normativa obligaba a las empresas a enviar representantes y debatir en el ámbito del INYM, con la posibilidad de alcanzar consensos o derivar la discusión a un laudo.

Hoy, con la desregulación vigente, los industriales ya no están forzados a participar de estas instancias. Sin embargo, no todos los productores interpretan el valor de este acercamiento como un avance.

La situación puede compararse, salvando las enormes distancias, con la posibilidad de que la Argentina lograra sentar a Gran Bretaña a dialogar por la cuestión Malvinas: la concreción de esa mesa ya de por sí, representaría un hecho significativo, más allá de que no haya resultados inmediatos.

En Misiones, en cambio, algunos productores tienden a mezclar expectativas, sueños, deseos y realidad, sin tener realmente los pies sobre la tierra y entender cuál es la situación real y cuál es la capacidad efectiva para forzar a la industria a pagar un mejor precio.

Una mesa entre productores e industria, donde se hable del precio de la hoja verde, sin dudas es un logro inédito en casi 2 años y medio de desregulación yerbatera e INYM ausente, con aviso.

Plan B / Economis / 27-4-2026

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