Plan B en CABA.

Puso un Museo del Mate a 400 metros de la Casa Rosada, cobra $8.000 la entrada y lo visitan de todos lados

Por Milena Walulik (desde Buenos Aires)

“La bebida más democrática del mundo”. Así define al mate Alberto Plaza, dueño y fundador del Museo del Mate. El espacio, que nació a partir de un gesto simple en 1979, creció hasta convertirse en uno de los atractivos turísticos de referencia en Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires.

Hace apenas tres meses, una nueva sede abrió sus puertas sobre la Avenida de Mayo 853, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En total, la colección del museo reúne más de 10.000 mates, entre ellos piezas pertenecientes a figuras emblemáticas de la cultura argentina como Emanuel Ginóbili, Luis Landriscina y una réplica exacta del mate de Lionel Messi.

“La idea del museo comenzó en 1979, cuando estaba haciendo el Servicio Militar en Bahía Blanca. El primer día que me permitieron recibir visitas, mi mamá me llevó un mate, un mate de chapa. Y bueno, con ese mate empezó la colección”, relató a Plan B, Alberto Plaza, fundador y propietario del Museo del Mate.

Visitamos a Plaza en el Museo para conversar con el y que nos contara todo sobre este nuevo hito en el ascenso imparable del mate como símbolo de nuestra cultura con proyección mundial.

El primer museo de Plaza se instaló en Sierra de la Ventana, una localidad cercana a Bahía Blanca, que como su nombre indica alberga al único cordón serrano de la provincia de Buenos Aires, punto de gran atractivo turístico para la región.

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Alberto Plaza, abrió el Museo del Mate en 1979.
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Plaza con mate en mano, haciendo la colimba en Bahá Blanca. El mate era un compañero inseparable de aquellos días.

“El lugar tenía unos 400 mates, no mucho. Algunos me los habían donado, pero la mayoría, el 90%, los compré yo”, contó Plaza a este medio.

Hace apenas tres meses, el proyecto dio un nuevo paso con la apertura de una sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ubicada en pleno casco histórico porteño, en un edificio emblemático donde durante años funcionó el tradicional Bazar Inglés.

“En Sierra de la Ventana, el 95% del turismo que recibimos es turismo nacional. Entonces la idea era mostrarle el mate al mundo desde Buenos Aires. Por ese motivo decidimos instalar una nueva sede en la ciudad”, explicó el propietario, quien aseguró que el lugar se consolidó rápidamente como “una aplanadora turística”.

“No esperábamos ser recibidos de esta manera, mucho menos que don Luis Landriscina sea el padrino y que La Sole sea la madrina del museo”, detalló Plaza. En retrospectiva, señaló que en muy poco tiempo el espacio generó una gran repercusión social. “No esperábamos que nos corten la Avenida de Mayo para hacer la fiesta del Día Nacional del Mate. Pasaron un montón de cosas que no teníamos ni idea de que iban a pasar”, afirmó.

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El Museo del Mate, a tres cuadras de Plaza de Mayo.

La sede porteña del museo cuenta con dos plantas. En la planta baja se recorre gran parte de la historia del mate, desde las infusiones jesuíticas hasta los personajes emblemáticos del mundo artístico y deportivo contemporáneo que eligen esta bebida nacional.

“Hay más o menos 4.000 mates en exhibición”, precisó Plaza. En el primer piso, en tanto, los visitantes pueden vivir la experiencia del mate junto a un sommelier que los introduce en el universo de la infusión. Además, el espacio cuenta con una tienda donde quienes lo deseen pueden adquirir su mate como recuerdo.

Entre las anécdotas del lugar, Plaza recordó una de las piezas más emblemáticas del museo: el mate del basquetbolista bahiense Emanuel Ginóbili. “No es una réplica, es el original”, subrayó.

Sobre cómo llegó al museo, explicó: “La mamá de Ginóbili nos dio ese mate que ella tenía guardado, porque se lo regalaban los fans. Él no tomaba mate, nadie sabía que no tomaba mate. Así que ella lo guardó y luego nos lo donó”. El museo también exhibe mates de figuras como Luis Landriscina y una réplica exacta del utilizado por Lionel Messi.

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Maradona tomando mate. El Diez no era tan matero como Lionel, pero cada tanto se prendía en la mateada.

Respecto a la recepción del público, Plaza señaló que reciben turistas de distintas partes del mundo, muchos de los cuales eligen vivir la experiencia completa junto al sommelier, encargado de la degustación de yerba mate. “Toda la gente, cuando se va, el 90% o el 95% se lleva su mate, su yerba y su termo”, destacó.

Sobre el significado personal del mate, Plaza contó que estuvo presente en distintas etapas de su vida. “Fui canillita, repartía diarios en Bahía Blanca y, mientras esperábamos que salga el diario, tomaba mate. Tenía 10 o 12 años. Después, durante el servicio militar. También trabajé manejando ambulancias de hospitales. Pasé noches enteras de guardia con el mate. Todos mis trabajos fueron acompañados por un mate”, recordó.

Para cerrar, Plaza invitó a quienes deseen conocer la historia y la cultura del mate a visitar el Museo. “Están más que invitados. Es una experiencia inmersiva en nuestra tradición”, expresó.

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Un mate gigante, en el salón principal.

Las entradas generales tienen un valor de $10.000, mientras que los argentinos abonan $8.000 y los jubilados $5.000. Los menores de cinco años ingresan de manera gratuita presentando el DNI. Además, el museo ofrece distintas opciones combinadas: la entrada general con visita guiada cuesta $15.000; con degustación, $20.000; y la experiencia completa, que incluye visita guiada y degustación, asciende a $25.000.

También se encuentran disponibles entradas especiales. La denominada Entrada Plata tiene un valor de $35.000 e incluye una degustación, un mate de algarrobo, bombilla chata, yerba y un llavero. En tanto, la Entrada Oro cuesta $50.000 y ofrece una degustación premium, un mate camionero personalizado, bombilla, yerba y llavero.

Plan B/ 31-12-2025

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