Por Victoria González
Gustavo Texeira, con apenas 23 años, es uno de los principales impulsores del desarrollo del café en Misiones.
Arrancó hace varios años, con un socio en El Soberbio, hasta que mediante prueba y error encontraron la especialidad que se adapta a estas tierras.
Ahora, en un proyecto ya por su propia cuenta, quiere trasladarle los aprendizajes acumulados a muchos otros productores que lo contactan para analizar la posibilidad de meterse de lleno con el café.
“No quiero que el productor solamente plante café. Quiero que tenga acceso al conocimiento, a material de calidad, a mejores herramientas y, sobre todo, a mercados que le permitan hacer rentable la actividad”, señaló Texeira, en una entrevista.
Este joven de Andresito, hijo de productores tabacaleros, acumuló un conocimiento que está muy adelantado a las tres plantaciones-testigo que impulsa la Biofábrica y el Ministerio del Agro (Nota de la Redacción: Hay tres sitios donde se está experimentando, a saber; la Escuela Agrotécnica de Eldorado, el Centro Hortícola de San Vicente y la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada (CAIYaL) de Guaraní).
Texeira repasó el trabajo realizado durante los últimos años y planteó que la discusión ya no pasa solamente por demostrar que el cultivo puede adaptarse a la provincia, sino por construir una cadena que conecte producción, conocimiento, inversión, industrialización y mercados.
Hablar de café en Misiones ya no parece limitarse a la posibilidad de volver a producir un cultivo que tuvo experiencias históricas en la provincia.
La discusión empieza a abrirse hacia una pregunta más amplia: ¿Qué puede construirse alrededor de esta actividad para que deje de ser una experiencia productiva aislada y pueda convertirse en una nueva cadena económica?
Gustavo Texeira, comentó a Plan B que viene trabajando desde hace años sobre esa posibilidad, investigando experiencias anteriores, variedades, condiciones productivas y alternativas de manejo para adaptar el cultivo a las características del territorio misionero.
En este sentido, explicó que su interés comenzó a partir de una pregunta concreta: si el café podría funcionar en Misiones y qué había detrás de los intentos anteriores que no lograron consolidarse.
“Sí, creo que para entender lo que estoy haciendo con el café en Misiones hay que mirar un poco más allá de producir café”, sostuvo Texeira.
Según relató, “tras años estudiando otras alternativas y dialogando con productores y viendo el café como una cultura muy satisfactoria quise saber si podría funcionar en Misiones”, explicó.
En ese recorrido, señaló: “tras ver que sí era plausible producir, mediante el estudio de experiencias históricas como Campo Grande, y entender qué fue lo que falló y encontrar la solución a esa falla, fui uno de los primeros en impulsar seriamente la idea de que el café podría convertirse en una actividad productiva para Misiones”, afirmó.
Texeira sostuvo que cuando comenzó a trabajar sobre el tema prácticamente no existía una conversación productiva alrededor del café en la provincia y que una parte importante de su trabajo consistió en reunir información para determinar cuál podría ser el potencial real del cultivo.
A la investigación sobre las plantas existentes se sumó el análisis de las dificultades que presenta el territorio. Entre ellas mencionó especialmente las heladas y las distintas alternativas de manejo que podrían permitir que el cultivo se adapte a las condiciones de Misiones.
Pero para Texeira, la discusión nunca estuvo solamente en la producción primaria. Una de las cuestiones centrales fue intentar anticipar qué podía ocurrir después de producir el café y si existían posibilidades concretas de comercialización.
“Y mientras hacía eso, fui mirando algo que para mí siempre fue fundamental: ¿Qué podía pasar después de la producción?”, señaló.
En ese contexto, afirmó que fue generando contactos y oportunidades comerciales tanto en Argentina como en el exterior, al mismo tiempo, comenzó a estudiar el comportamiento del mercado internacional y el potencial que podría tener un producto de origen misionero.
Según los datos mencionados por Texeira, China registró un aumento del 150% en el consumo de café durante los últimos diez años y podría alcanzar un crecimiento de hasta el 170% durante los próximos diez años.
También señaló un incremento del consumo físico global del orden del 22% y un crecimiento del 60% en el segmento de café de especialidad. Más allá de los números del mercado internacional, el proyecto comenzó a generar interés dentro de Misiones.
Texeira aseguró que llegaron a registrar más de mil productores interesados en la posibilidad de incorporar el café y señaló que actualmente ya existen personas en Andresito que comenzaron a plantar. “Para mí, eso fue una señal muy concreta de que el café podía dejar de ser una curiosidad y empezar a convertirse en una actividad productiva”, sostuvo.

El proceso también acompañó la incorporación del café a la agenda productiva provincial y terminó vinculando con la sanción de la ley de promoción del cultivo y comercialización del café.
La normativa establece objetivos que incluyen el desarrollo de la industrialización, la comercialización y el agregado de valor del café producido en Misiones, además de promover investigación, variedades adaptadas al territorio, asociativismo y generación de empleo.
En esa línea de ideas, comentó: “por eso, más allá de cualquier cuestión política, considero que esa ley es una herramienta muy buena: reconoce que estamos frente a una actividad que puede desarrollarse y generar una nueva cadena productiva”.
Y es justamente en ese punto donde, según su mirada, comienza una segunda etapa. Si durante los primeros años la discusión estuvo concentrada en demostrar que el café podría producirse en Misiones, ahora el desafío pasa por determinar qué condiciones hacen falta para que esa producción pueda crecer. “Ya no alcanza con preguntarnos si podemos plantar café.

Hay que conectar productores, conocimiento, tecnología, inversión, empresas, procesamiento, industrialización y mercados”, planteó.
La articulación con el Estado provincial aparece en ese esquema, como uno de los componentes posibles. Texeira consideró que existe una oportunidad para trabajar junto al Ministerio del Agro y la Producción, aunque aclaró que no se trata de trasladar al Estado la responsabilidad de desarrollar la actividad, sino de conectar información y capacidades que ya existen.
En su visión, Misiones ya cuenta con algunos de los elementos necesarios para comenzar a pensar en esa construcción: información del territorio, experiencias productivas, conocimiento técnico, productores interesados y oportunidades comerciales.
El desafío estaría en conseguir que esos elementos comiencen a funcionar de manera articulada. Texeira también vinculó esta posibilidad con los cambios que está atravesando el mapa mundial del café como consecuencia del cambio climático.
Según planteó, “mientras el cambio climático dejará cerca de 50% de las tierras aptas para el café de afuera hasta el 2050, Misiones por el contrario cada vez se vuelve más apta por la misma frontera climática”.
Más allá de la posibilidad de producir el grano, el planteo abre otra discusión: dónde queda el valor generado por esa producción. Si el café se transforma solamente en una materia prima que sale de la provincia, la oportunidad económica sería diferente a la de construir procesos de industrialización, comercialización y generación de marcas dentro de Misiones.
La propia ley provincial incorpora esa mirada al plantear no solamente el cultivo, sino también la industrialización, comercialización y agregado de valor, además de la articulación entre organismos públicos y privados, universidades, cooperativas y otros actores vinculados al desarrollo de la cadena. Para Texeira, “lo que está en juego no es solamente vender café.
Es generar una nueva fuente de ingresos para familias misioneras, atraer inversión, generar empleo, incorporar valor agregado y producir divisas que puedan quedar en la provincia”, afirmó.
El desafío, sin embargo, recién comienza. Que exista potencial productivo no significa todavía que exista una cadena consolidada. Para que el café se convierta efectivamente en una actividad económica de escala será necesario conocer cuánto se puede producir, en qué superficies, con qué variedades, qué rendimientos pueden alcanzarse, qué costos tendrá el cultivo y qué mercados están dispuestos a pagar por el producto misionero.
La pregunta que queda abierta, entonces, ya no es solamente si Misiones puede producir café. Es qué dimensión puede alcanzar esa producción y qué estructura económica puede construirse alrededor de ella. “Yo empecé tratando de demostrar que el café podría funcionar en Misiones.
Hoy, después de todo lo que pasó, creo que la discusión es mucho más grande: ¿Qué podemos construir alrededor del café si Misiones decide aprovechar realmente esta oportunidad?”, concluyó Texeira.
Plan B/ 30-10-2026
