Ayer se produjo el saludo esperado entre el Papa Francisco y el presidente Javier Milei en la Cumbre del G-7 ampliada que se realizó en la ciudad italiana de Bari.
Y como todo el mundo pudo observar, ese esperado gesto se caracterizó por la brevedad de Francisco, quien en su anterior (primer) encuentro con el presidente argentino, lo había llenado de sonrisas, muestras de afecto y deseos de buena suerte en la difícil tarea que comenzaba: gobernar un país en una profunda crisis.

Pero esta vez, el Papa eligió el saludo breve. Fue el propio Francisco el que cortó, siempre con cortesía, la efusividad del presidente Milei que se agachó para abrazarlo. El Papa se dejó abrazar, sonrió, pero tras unos breves instantes siguió con su rueda, el siguiente presidente que lo esperaba era nada más y nada menos que Joe Biden.
Un día antes, el Papa Francisco recibió a gobernador de Buenos Aires, Axel Kiciloff, con quien compartió a solas 40 minutos para hablar de la situación social que está viviendo el Conurbano y, en general, los sectores más vulnerables a seis meses de un durísimo ajuste que le pega más a los que menos tienen.
Adicionalmente, el Papa posó con la bandera de Aerolíneas Argentinas en otra audiencia en las últimas 48 horas, justo cuando se debatía la Ley Bases y finalmente se decidió excluir a la aerolínea de bandera de la lista de compañías estatales a ser vendidas al capital privado.
Un día antes, Francisco se hizo un tiempo para saludar a tres intendentes de Misiones (ver nota).

En Bari, Francisco tuvo reuniones bilaterales (en privado) con varios líderes mundiales, inlcuyendo a Joe Biden y Emmanuel Macro. Sin embargo, no se volvió a encontrar con el presidente argentino.
Sin dudas, mensajes del Papa, bastante directos, sobre el rumbo de las medidas del gobierno de Javier Milei.
Cuatro intendentes de Misiones visitaron hoy al Papa Francisco en la Plaza San Pedro
Plan B/ 15-6-2024