Opinión.

Lo que viene, según Hartfield: "No es un ajuste eterno, sino un tránsito necesario a un país distinto"

A continuación, reproducimos una columan de opinión escrita por Diego Hartfield, asesor financiero y candidato a diputado nacional por LLA en Misiones para el 26/10.

¿Ajuste cruel o camino inevitable?

Por Diego Hartfield

La discusión sobre las medidas del gobierno de Javier Milei divide aguas: ¿Se trata de un ajuste frío y descorazonado, o de la decisión que la sociedad tomó para salir del pantano en el que estábamos desde hace más de dos décadas?

De dónde venimos

La Argentina de 2023 estaba parada sobre un andamiaje artificial:

– Tipo de cambio oficial totalmente desconectado del blue y los financieros para evitar el paso a precios: la economía funcionaba con controles que distorsionaban cualquier decisión de inversión y producción. Lo que no se podía sostener en el mercado se ocultaba con subsidios, “precios cuidados”, topes regulatorios y un entramado de prohibiciones que solo maquillaban el verdadero problema.

– Déficit financiado con emisión: el Estado gastaba muy por encima de lo que recaudaba. La única forma de cubrir ese agujero era imprimir billetes. El costo fue una inflación anual del 250% y una acumulada que se transformaba en una bomba de tiempo, condenando al peso argentino a perder todo prestigio como reserva de valor.

– Bola de LELIQs y cepo al dólar: el Banco Central acumulaba pasivos remunerados con vencimiento a un día con intereses impagables, en un contexto de desplome de la demanda de dinero. Importadores endeudados con proveedores en el mundo no sabían si podrían pagar, mientras se les exigía vender a “precios cuidados” en el mercado local.

– Estancamiento crónico: desde 2011 el país prácticamente no crecía. El PBI per cápita caía año tras año y, como consecuencia, la pobreza se incrementaba sin freno.

La inflación como impuesto a los pobres

La inflación no era un problema abstracto: era un impuesto encubierto que golpeaba más fuerte a los sectores más bajos.

– Ellos no tenían forma de protegerse comprando dólares, stockeando mercadería o colocando dinero en instrumentos financieros.

– En cada negociación, eran siempre los que perdían: compraban de apuro, al precio que había, mientras los que tenían capacidad de acopio y financiamiento se beneficiaban.

– El resultado fue un modelo perverso que favorecía a grandes empresas en detrimento de los más vulnerables. Y un país entero perdiendo tiempo en cómo defenderse de la inflación cuando el resto del mundo vuela con las nuevas tecnologías e inteligencia artificial.

Esto no es teoría: se ve reflejado en los datos. En los últimos 15 años, la pobreza estructural fue aumentando hasta niveles dramáticos. Hace apenas un año y medio, el 60% de los niños argentinos estaban por debajo de la línea de pobreza como consecuencia directa de esas políticas.

Por eso, cuando algunos hablan de la “falta de empatía” del presidente Milei y critican que solo se miran números, hay que recordar lo verdaderamente cruel: condenar a millones de chicos a crecer en la pobreza. Ese era el país real, el que duele, el que nos destrozó como sociedad.

La Argentina no puede permitirse volver atrás. No podemos olvidar el miedo de no llegar a fin de mes, de entrar al supermercado y no saber cuánto costaría mañana lo que necesitábamos hoy.

No podemos volver a vivir en un país donde la inflación devora el salario y destruye el esfuerzo de los más débiles. Mientras muchos políticos hacían bandera con la asistencia social atendiendo a los pobres que ellos mismos generaban.

Ese es el verdadero riesgo: retroceder. Y es ese miedo, el de regresar a lo peor de nuestra historia reciente, el que debe empujarnos a sostener este rumbo, aunque cueste.

El caso de Misiones

Muy pocas provincias hicieron su propio ajuste. Misiones, por ejemplo, nunca quiso ir por el mismo camino: jamás achicó ministerios, jamás buscó eficiencia en el gasto y jamás se acopló al camino que el país eligió en 2023.

De hecho, se acentuó la recaudación vía retenciones anticipadas lo que nos lleva a ser la queja de todo el país por lo abusivas que son dichos anticipos y con empresas llevando sus reclamos a la Corte Suprema de la Nación.

Hoy la queja central es que “bajaron los ingresos enviados por la Nación”. Pero esa queja se construye con una comparación engañosa: se toma como referencia el 2023, el año de la desorganización total, y no el 2024, en el que en términos reales la provincia está recibiendo más recursos. Es más fácil victimizarse que revisar la propia ineficiencia.

Hoy Misiones es la provincia con la mayor carga impositiva del país y a su vez la de menor PBI per cápita.

La coherencia exige que todos acompañemos el esfuerzo: Nación, provincias y municipios. No puede ser que algunos exijan más recursos sin nunca haber hecho su propio ordenamiento.

El esfuerzo de hoy, la esperanza de mañana

Nadie desconoce el esfuerzo que está haciendo la sociedad. La inflación reprimida que explotó en 2023 dejó cicatrices, y sincerar la economía duele.

Las familias ajustan gastos, los comerciantes aprenden a vivir sin la rueda de la especulación y los trabajadores sienten el impacto en el bolsillo.

Pero ese esfuerzo tiene un sentido. No se trata de un ajuste eterno, sino de un tránsito necesario hacia un país distinto. Por primera vez en décadas, la Argentina eligió enfrentar la verdad y cortar con la trampa de financiar el gasto con emisión e inflación.

La esperanza está en lo que viene:
– Un país que se desarrolle con inversión, trabajo y productividad, no con parches.
– Una economía estable, donde planificar a futuro deje de ser una quimera.
– Una sociedad que premie al que produce y no al que especula.
– Un Estado chico y eficiente, que no sea un lastre, sino un facilitador.

Cuando el Estado deja de asfixiar con impuestos, regulaciones y privilegios, los operadores económicos pueden trabajar con libertad. Y en esa libertad florece lo mejor de cada argentino: la capacidad de innovar, de esforzarse, de crecer.

Esa lucha personal por ser mejores no solo transforma vidas individuales, sino que eleva al conjunto de la nNación hacia un camino de desarrollo sólido y sostenible.

El verdadero cambio de rumbo

Lo importante ahora es aguantar y no ceder a la tentación de volver al pasado. Porque si seguimos firmes, la recompensa será enorme: dejar atrás definitivamente la decadencia y construir un futuro digno para nosotros y, sobre todo, para nuestros hijos.

La Argentina tiene hoy la oportunidad histórica de cambiar el rumbo. Esta vez no se trata de promesas vacías, sino de un giro profundo hacia la normalidad, hacia un país que respete la moneda, premie el trabajo y genere riqueza genuina.

No podemos permitir que el miedo a la incomodidad del presente nos devuelva al espanto del pasado. Tenemos que animarnos a ser la generación que rompió con la decadencia y abrió el camino hacia una Argentina desarrollada, estable y libre.

Ese es el verdadero cambio de rumbo: elegir un futuro mejor, aunque duela en el presente, porque la recompensa será volver a codearnos con los países desarrollados del mundo. Para eso es que se necesita tener un Congreso robusto y seguir impulsando estas ideas que cambien estructuralmente el rumbo del país y no, como sucede actualmente, con legisladores que lo único que hacen es atacar la base del plan que es el superávit fiscal.

En el mundo sobran ejemplos de que este camino funciona. Alemania, después de la hiperinflación de 1923; Israel en la década del 80; o más cerca, Chile en los años 70 y 80: todos atravesaron procesos de sinceramiento dolorosos, con sacrificios y tensiones sociales, pero eligieron sostener el rumbo. Y gracias a esa decisión hoy son economías estables, competitivas y en algunos casos modelos de desarrollo.

La Argentina no está condenada al fracaso. Lo único que nos condenaría sería volver atrás. Si mantenemos la firmeza y el coraje, podremos dejar de ser el “país de la crisis eterna” y convertirnos en una nación normal, lógica, desarrollada, capaz de ofrecer oportunidades a nuestros hijos.

Diego Hartfield es asesor financiero y candidato a diputado nacional por Misiones de LLA para el 26/10.

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