El análisis de Plan B.

Cómo relata el gigante Celulosa Argentina su caída: Veníamos bien hasta que llegó Milei

Por Martín Boerr

Hace unas semanas un importantísimo empresario forestoindustrial del Alto Paraná, que apoya los cambios que impulsa el Gobierno Nacional e invierte y se moderniza tecnológicamente todo el tiempo, le dijo a Plan B: “Milei nos va a terminar fundiendo a todos, si es necesario, para derrotar a la inflación”.

Lo dijo con evidente preocupación y sintetizó el dilema que empieza a aflorar cada vez con más fuerza, incluso entre aquellos que “la ven”: ¿este rumbo llevará a la Argentina al éxito?

¿O será otro camino equivocado a partir de las buenas intenciones y las teorías nunca comprobadas, con un enorme costo económico y social para el país?

El temor que flota en el aire en las discusiones y en los debates se podría sintetizar así: si para que nazca un país nuevo, pujante y con futuro, ciertos empleos, sectores y empresas tienen que morir, eso podría llegar a aceptarse.

Pero, ¿qué pasa si la Argentina se queda a mitad de camino, se cierran fábricas y después, como casi siempre, faltan 5 para el peso y los nuevos empleos y sectores nunca afloran?

El lunes pasado, Celulosa Argentina, uno de los tres grandes grupos forestoindustriales del país con casi 100 años de historia, informó a los inversores los resultados del balance del ejercicio cerrado el 31 de mayo de 2025 que fue catastrófico y deja la puerta abierta para el cierre definitivo o directamente la quiebra de esta compañía.

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Una síntesis de los dilemas que enfrentó el último ejercicio cerrado el 31/5 pasado Celulosa Argentina, según contaron sus directivos a los inversores (aunque no con las mismas palabras).

Su situación trae a colación el dilema de si es un gigante que tiene que morir para que algo nuevo, y mucho mejor, nazca. ¿O estamos todos locos?

Es fuerte pensar que el cierre de un grupo gigante, que es el tercero con mayores empleos directos en el sector forestoindustrial, sea parte de un proceso de modernización del aparato productivo nacional.

Sobre todo teniendo en cuenta que con Milei no se generó todavía empleo nuevo, aún no se recupera lo que se perdió con el ajuste de la economía que impactó con todo en 2024 y nadie prevé a mediano plazo contratar más, al menos según los sondeos que realizó Plan B entre empresarios de todos los sectores y otras encuestas privadas sobre perspectivas laborales.

Todo esto, en un país con unos niveles de pobreza escandalosos, más allá de lo que diga el discurso oficial. O sea, el experimento tiene que salir bien si o si. Pero, ¿y si sale mal?

Celulosa Argentina, que declaró 1.399 empleados (sólo Arauco Argentina y Arcor/Zucamor/Papel Misionero tienen más personal), informó pérdidas por más de 100 millones de dólares en el año (mayo 2024 a mayo 2025) en el que las políticas de Javier Milei le pegaron de lleno a su facturación, costos, rentabilidad y financiamiento.

Delicada situación

En el balance presentado esta semana, la firma da cuenta de su cada vez más precaria situación: sus plantas industriales (incluyendo el aserradero Tapebicuá en Virasoro) están paralizadas por falta de capital de trabajo y casi todos los obreros suspendidos, entró en default y no puede lograr un acuerdo para reestructurar sus deudas, busca compradores o nuevos socios que inyecten capital y se encuentra con patrimonio neto negativo.

“El patrimonio neto de la Sociedad presenta un saldo negativo de miles de pesos 23.774.610 (23,7 mil millones de pesos) al 31 de mayo de 2025. Cabe informar que esta situación implica que la Sociedad se encuentra comprendida dentro de las causales de disolución previstas en el art. 94, inciso 5, de la Ley General de Sociedades Nº 19.550”, indicó el presidente y principal accionista de Celulosa Argentina, Douglas Albretch en el documento presentado el 25 de agosto pasado.

Las razones de la debacle, según el directorio

En este documento que también se compartió con los inversores (Celulosa Argentina cotiza en la Bolsa porteña) firmado por Albretch, se afirma básicamente que la empresa venía muy bien hasta que llegó Javier Milei y sus medidas económicas.

“El ejercicio finalizado el 31 de mayo de 2025 se desarrolló en un contexto económico extremadamente adverso para la industria en general y en particular para el sector en el cual la sociedad desarrolla sus negocios”, afirmó el directorio.

“Esta situación es totalmente atípica e inesperada, dado que la sociedad había tenido excelentes resultados en los ejercicios previos”, indicó Albretch.

E incluso subrayó: “El ejercicio anterior mostraba un notable desempeño operativo y financiero que no presuponía de manera alguna los eventos atípicos e inusuales que se describen en este mensaje”.

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Comentario sobre las perspectivas a futuro del directorio de Celulosa Argentina, con la firma de su titular, Douglas Albretch, el documento se publicó la semana pasada.

¿Y qué fue lo que pasó con las medidas económicas de Javier Milei?

Según describe en ese documento sobre “Reseña Informativa…” (se adjunta el PDF más abajo), el ajuste generó una fuertísima caída en la construcción y el consumo, principales motores de las ventas internas de Celulosa Argentina.

Adicionalmente, las exportaciones perdieron rentabilidad por el atraso cambiario, es decir, la política oficial de hacer lo que sea para que la moneda norteamericana no ajuste hacia arriba.

A esto hay que agregarle que la inflación aún está lejos de extinguirse y los costos en pesos de este gigante siguieron subiendo (sueldos, energía, insumos, etc).

A la combinación del derrumbe de la facturación, la merma significativa en la rentabilidad y la suba de costos, se agregó la “bicicleta financiera” que fomentó este Gobierno y que resultó para las empresas productivas, en la contracara: una suba del costo de financiarse medido en dólares.

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El comentario sobre las perspectivas de Celulosa Argentina que acompañó los resultados del ejercicio al 31/5/2025 presentado a los inversores el lunes pasado.

¿Hay motivos vinculados a las decisiones empresariales?

En el sector forestoindustrial muchos señalan que la crisis de Celulosa Argentina también responde a factores propios de la empresa, con una plantilla de personal sobredimensionada hace mucho tiempo y que le impide ser competitiva, máquinas obsoletas y errores estratégicos en el manejo de la alta gerencia.

Es usual que cuando rinde cuentas a los inversores minoritarios o al mercado bursátil, en este tipo de documentos, la alta gerencia y los directivos que representan a los accionistas principales no hagan todo el “mea culpa” que cabe esperar o defiendan sus decisiones, quizás sin exponer sus fallas abiertamente.

Después es el mercado el que juzga la credibilidad de las explicaciones y da su veredicto comprando o vendiendo la acción de esa compañía.

Ya tuvo una fuerte crisis en los años ’90

Celulosa Argentina se fundó en 1929 y fue la primera planta de celulosa del país, ubicada en Capitán Bermúdez (en las afueras de Rosario) que en ese momento alimentó el creciente consumo de papel de una Argentina próspera y pujante, a la que tanto se refiere en sus discursos el presidente Milei.

La empresa fue creciendo fuerte y se fue integrando, adquirió otras plantas hasta que buscó autoabastecerse con forestaciones (hoy no tiene forestaciones propias) e impulsar la mayor fábrica de pasta celulósica del país y de Latinoamérica, ubicada en Misiones.

Fue durante el comienzo de la útima la Dictadura Militar que la empresa logró las aprobaciones a un plan que también contó con el apoyo del Estado y la participación de otras papeleras, para construir Alto Paraná.

Cuando se inauguró en 1982, poco después de la guerra de Malvinas, era una fábrica única en su tipo, superando a cualquier similar de Chile o Brasil.

Hoy esos países, además de Uruguay, tienen plantas mucho más grandes y modernas que la industria de Misiones, que sigue siendo la más grande en el sector de la Argentina. Pronto Paraguay se sumará a ese lote con su planta Paracel.

Durante el gobierno de Menem (vaya casualidad) Celulosa Argentina ya con otros accionistas, entró en crisis y vendió Alto Paraná al brazo de inversiones del Citibank (Citicorp Equity Investment).

Tiempo después, en 1996, el CEI le vendió el negocio al chileno Grupo Arauco.

Hoy la empresa está luchando con una nueva crisis cuyo final es imprevisible, aunque el panorama es cada vez más desalentador, según las propias comunicaciones oficiales de la compañía al mercado.

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Para acceder al documento “Reseña Informativa” de Celulosa Argentina sobre el ejercicio 2024/2025 y perspectivas, se puede bajar al PDF aquí:

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Plan B/ 31-8-2025

 

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