En estos tiempos de crisis para el sector yerbatero, tanto la producción como la industria, hay dos clases de actitudes: los apocalípticos y los integrados.
O dicho de otra manera, los que se quejan y sólo quieren volver atrás. Y los que entienden que los tiempos cambiaron y hay que saber adaptarse a las nuevas reglas del juego, no sólo las dictadas por el libre mercado, sino también por un mundo y consumidores que piden otras cosas.
Y uno de esos grandes cambios, quizás el más profundo, es que la yerba mate ya no se vende sola o con poco esfuerzo, hay que salir a buscar al consumidor.
En este contexto, estos días desembarcará en las góndolas de Supermercados California, una de las marcas de yerba que más se hace desear, porque es muy buscada y a veces difícil de conseguir.
Tras más de 30 años de elegir no vender por ese canal tan popular en Posadas, la firma “Sol y Lluvia” de la familia Pawluk, finalmente acordó su desembarco en una de las góndolas más codiciadas de Misiones.
“Hay que cambiar, hay que abrir la cabeza”, le dijo a Plan B, Fabián Pawluk.

La historia de “Sol y Lluvia” arrancó en 1990, cuando la familia encabezada por Luis Felipe Pawluk y su esposa, María Isabel, lanzaron su propia marca de yerba mate en su pequeña industria, situada en Tres Capones. Apostaron a hacer una yerba de calidad, a mayor valor, y buscaron venderla en una época de “vacas flacas” como la actual.
En esos primeros inicios, los Pawluk intentaron entrar en la góndola de Supermercados California pero no llegaron a ningún acuerdo. “Era una época de crisis como la de ahora”, recuerda Fabián. Así fue como terminaron vendiendo su yerba en puntos de venta alternativos, como la Placita o pequeños comercios.
Más tarde fueron creciendo y ganando reconocimiento por la calidad de su yerba, y decidieron seguir siendo fieles a esos primeros revendedores. Tomaron la decisión de no ir al “Cali”.
“Sol y Lluvia” es una yerba de una calidad muy reconocida, con secado al barbacuá y un nivel de estacionamiento por encima de la media. Con el secado al barbacuá, la hoja verde entra al secadero y permanece por entre 28 y 34 horas. “Obviamente, producís menos porque demanda más tiempo que el método tradicional, secás menos kilos”, dice Pawluk, quien trabaja en la empresa familiar codo a codo con su hermano, Sergio.
Los clientes del California, también la buscaban y la reclamaban. Y conseguirla en Posadas, en general, siempre fue complicado. Finalmente ahora, la familia Pawluk y el “Cali” llegaron a un acuerdo.
Son tiempos de pensar en lo antes impensado
Así es como estos tiempos asistimos a situaciones que hace no mucho eran inéditas o impensadas en el negocio yerbatero, por ejemplo:
¿Quién iba a decir que una yerbatera brasileña iba a ser sponsor de la Selección Argentina, Campeona del Mundo?
¿Quién iba a decir que dos yerbateras iban a vender un mismo paquete de yerba? Hace pocos días, la porteña Cachamai y la misionera Mate Rojo, sacaron al mercado su “Yerba 10”.
¿Quién podía imaginar que la empresa misionera más grande, venda e importe una yerba mate al “gusto uruguayo” y lo haga de Brasil? Así es como La Cachuera (Amanda), trae la yerba “Libre” y la vende como “Clásica, Estilo Uruguaya”. ¡En Argentina, donde somos campeones mundiales de la yerba mate! (Primer consumidor, primer productor y primer exportador).
¿Quién podía decir que, un día, Las Marías dejaría de ser la yerbatera número 1?
¿Quién iba a decir que marcas uruguayas como Canarias, se ganarían un lugar en las góndolas argentinas, consolidado, no como parte de una moda pasajera?
¿Quién podía decir que una influencer como la hermana de Wanda Nara, Zaira, sacaría su propia yerba? Y así podríamos seguir, enumerando fenómenos nuevos, de un mercado que cambia, muta y se transforma, dando oportunidades a algunos que la saben ver, y dejando cada vez más de lado a otros, que luchan aferrándose a lo viejo.
En el año 2017, cuando era Ministro de Agricultura de la Nación, Luis Miguel Etchevere, reunió a actores de la cadena yerbatera en la sede de esa cartera, en Paseo Colón y les pasó un mensaje: “Cambien, porque a la yerba mate también le puede llegar el UBER”.
Lo que quería advertir Etchevere, es que en el sector todos estaban muy cómodos pensando que tenían la “vaca atada”, y que solamente tenían que seguir haciendo lo mismo, para asegurar su bienestar y su porvenir. Y casi 10 años después, la realidad parece darle la razón al ex Ministro.
Plan B/ 15-5-2026

