Autoridades del Gobierno de Misiones encabezaron el pasado jueves una mesa de trabajo yerbatera en la sede del Ministerio del Agro, que contó con la participación de representantes de la industria, cooperativas, secaderos, productores y trabajadores rurales. Esta convocatoria respondió a la necesidad de generar un ámbito de diálogo frente a la ausencia de definiciones en el escenario nacional, reuniendo a más de cuarenta referentes de los distintos eslabones de la cadena.
Una de las particularidades de esta reunión fue la presencia de referentes de primer nivel de las empresas, a diferencia de encuentros anteriores donde habían participado representantes de menor jerarquía. Entre ellos, se destacó la participación de Gustavo Quatrin, gerente general de Playadito, la firma líder del mercado yerbatero.
Al finalizar el encuentro, Quatrin dialogó con Economis y dejó definiciones que reflejan un cambio en el tono del debate. Reconoció la difícil situación de los productores al señalar: “Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”. Y agregó: “Sabemos que los precios están lejos de lo que hoy desearían los productores y no solo desean, sino que necesitan”.
No obstante, también expuso la compleja realidad de la industria, atravesada por problemas de costos y rentabilidad. “Podemos tener las mejores normativas, pero si no tenemos consumo, no podemos transformar absolutamente nada”, afirmó, trasladando el eje de la discusión hacia el comportamiento del mercado.

Tras más de una década de precios elevados, el sector atraviesa ahora un escenario opuesto, con mayor producción, acumulación de stock y presión a la baja sobre los valores de la hoja verde. Según explicó, la sobreoferta generada luego de años de expansión productiva es el principal factor de esta situación: “Hay un potencial de producción que supera la demanda en un momento determinado y eso lleva a la situación de precios actual”.
A pesar de que las exportaciones crecieron un 37%, no lograron absorber el excedente. “Los stocks no bajaron, sino que subieron ligeramente”, indicó, desestimando la expectativa de que el mercado externo pudiera aliviar la presión interna.
En este contexto, el precio se convierte en la variable de ajuste. “Cualquier número superior a cero es mejor que no vender”, resumió Quatrin, describiendo una lógica que hoy juega en contra del productor.
El escenario también se vincula con el nuevo esquema impulsado por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023, que eliminó la intervención directa en la fijación de precios, dejando al mercado librado a su propia dinámica. Esto derivó en una competencia más intensa y en la pérdida de referencias para toda la cadena.
Desde su rol al frente de una cooperativa líder, Quatrin buscó evitar confrontaciones y llamó a preservar el vínculo entre los actores del sector: “Lo peor que nos puede pasar es pelearnos entre productores y secaderos industriales”. En ese sentido, destacó que la empresa paga actualmente 1.160 pesos por kilo de yerba canchada, por encima de otros valores del mercado.
Sin embargo, también marcó límites en la capacidad de la industria para mejorar precios. Recordó que Playadito debió aplicar una baja del 20% cuando sus ventas se redujeron “casi a la mitad” en abril de 2024, y que aún no logró recuperar esos niveles.
Esa situación impacta en toda la cadena productiva, especialmente en los productores primarios. Aun así, anunció una mejora reciente: “Hemos hecho un aumento de un 5% para la materia prima y acortamos en 30 días los plazos de pago”, una medida que busca recomponer parcialmente los ingresos.

Otro aspecto clave de su análisis fue el comportamiento del consumo, al que definió como “inelástico”, es decir, con escasa reacción ante variaciones de precios. A esto se suma la presencia de productos importados con precios más altos en góndola, que generan distorsiones en la percepción del mercado.
En cuanto a las exportaciones, relativizó su impacto: “El crecimiento de las exportaciones no supera el 2% del total en cantidad”, explicó, pese a que la cooperativa llega a más de 20 países. Incluso en mercados como China, el desafío es cultural: “Lograr que el mundo incorpore una infusión nueva es una tarea compleja, de altísimo costo”.
En ese sentido, precisó que, tras una década de trabajo en ese país, en 2025 se exportaron apenas 60 mil kilos, principalmente como hoja para infusionar en formato de té.
Además, remarcó que el aumento de exportaciones responde en gran parte a la caída de los precios locales, lo que volvió más competitiva a la yerba argentina en el exterior, aunque sin lograr reducir el volumen de stock acumulado.
Finalmente, Quatrin dejó una reflexión para ordenar el debate: “Éramos los mismos cuando los precios eran espectaculares. Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”, planteó, aludiendo a que la situación actual responde a ciclos productivos más que a responsabilidades individuales.
De cara al futuro, se mostró cauteloso: “Esperemos que hayamos tocado los pisos de precio”, expresó, aunque advirtió que la evolución dependerá de factores como la reposición, el nivel de stock y la capacidad del mercado para absorber la producción.
Otras presencias por la industria en Agro fueron las de Gerardo López, presidente de la Cámara de Molineros Zona Productora, junto a referentes de CBSe y de la Federación de Molineros.
Sin dudas, fue un logro del Ministerio del Agro haber sentado cara a cara a industriales y productores en este contexto, donde el sector industrial sostiene que no está en condiciones de convalidar mejores precios.
Anteriormente, la normativa obligaba a las empresas a enviar representantes y debatir en el ámbito del INYM, con la posibilidad de alcanzar consensos o derivar la discusión a un laudo.
Hoy, con la desregulación vigente, los industriales ya no están forzados a participar de estas instancias. Sin embargo, no todos los productores interpretan el valor de este acercamiento como un avance.
La situación puede compararse con la posibilidad de que la Argentina lograra sentar a Gran Bretaña a dialogar por la cuestión Malvinas: la concreción de ese encuentro ya representaría un hecho significativo, más allá de que no haya resultados inmediatos. En Misiones, en cambio, algunos sectores tienden a mezclar expectativas, posibilidades y realidad, como si todo respondiera a un mismo plano.
Plan B / Economis / 27-4-2026

