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Opinión: Yacyretá dejó la Costanera y mucho más, y Misiones debería pensar como dar el salto con Corpus

En abril del 2024, Plan B invitó a Oscar Thomas, director ejecutivo por la EBY durante 12 años (el que más tiempo ocupó ese puesto) a escribir unas reflexiones sobre el proyecto Corpus. También publicamos un artículo de Humberto Schiavoni, el único titular de la EBY que estuvo en dos períodos distintos (2002 y 2016-2017). Antes también le propusimos al reconocido ingeniero Oscar Vardé, eminencia en el mundo de las represas, compartir sus opiniones sobre la cuestión.

Hoy compartimos las reflexiones sobre la posibilidad de Corpus del Ingeniero Andrés Ayala (docente en la Facultad de Ingeniería de la UNaM, trabaja en Yacyretá), en un momento donde a Misiones le faltan proyectos para generar empleo, obras de infraestructura y las propuestas brillan por su ausencia. En la convicción de que es necesario debatir públicamente si esta obra, cada vez más necesitada por el país, puede ser el salto que necesita hoy Misiones.

¿Yacyretá nos dejó solo la costanera?

Por Ing. Andrés Raúl Ayala *

Para muchos posadeños, Yacyretá se resume en la costanera. Pero la represa dejó mucho más: infraestructura, desarrollo urbano, educación, energía y una pregunta abierta sobre qué obras necesita hoy Misiones para pensar su futuro.

Para gran parte de los habitantes de Posadas, cuando se habla de Yacyretá, la imagen que aparece casi automáticamente es la Costanera. El paseo junto al río, los espacios verdes, la postal que hoy identifica a la ciudad. Una obra visible, apropiada por la gente y profundamente valorada.

Pero reducir Yacyretá solo a la Costanera es una simplificación. La represa dejó mucho más. Y tal vez haya llegado el momento de volver a preguntarnos qué fue realmente lo que cambió —y qué podría volver a cambiar— a partir de grandes proyectos de infraestructura y energía.

Yacyretá transformó Posadas de manera integral. No solo modificó la relación de la ciudad con el río Paraná, sino que impulsó obras estructurales que hoy forman parte de la vida cotidiana y muchas veces pasan inadvertidas. Redes cloacales, saneamiento de arroyos, defensas costeras, relocalización de barrios, ampliación del acceso al agua potable y mejoras sustanciales en la salubridad urbana fueron parte de ese proceso.

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También dejó infraestructura vial clave. El Puente Posadas Encarnación un abrazo entre dos países hermanos.

La doble vía Posadas–San Ignacio, por ejemplo, ordenó el tránsito, mejoró la conectividad y acompañó el crecimiento urbano y productivo. Rutas, accesos y obras complementarias que hoy se utilizan a diario nacieron al calor de una transformación mucho más amplia que un paseo costero.

Otro aspecto menos visible, pero igualmente importante, fue el impacto en la educación y la formación profesional. Ingenieros, técnicos, arquitectos y empresas locales se capacitaron y crecieron alrededor de una obra de una escala inédita para Misiones. Ese capital humano, aunque no tenga una postal tan clara como la costanera, es parte del legado de Yacyretá.

Incluso el puerto de Posadas, tantas veces mencionado como una deuda pendiente, forma parte de esa discusión. Pensar logística, comercio y desarrollo regional sin energía e infraestructura resulta imposible. Yacyretá abrió esa puerta, aunque no todas las oportunidades hayan sido aprovechadas del mismo modo.

Con el paso del tiempo, sin embargo, buena parte de ese proceso quedó sintetizado en una imagen amable: la costanera. Una metáfora cómoda que simplifica una historia compleja, con aciertos, errores, conflictos y aprendizajes.

Y ahí aparece una nueva pregunta, inevitable:

Si Misiones vuelve a pensar en grandes proyectos, ¿qué nuevas obras necesita para seguir creciendo y mejorar su calidad de vida?

Hoy la provincia enfrenta desafíos distintos a los de hace treinta años. La demanda energética crece, los veranos son más largos y más intensos, el cambio climático deja de ser un concepto abstracto y la transición energética se vuelve una necesidad concreta. En ese contexto, la energía vuelve a ocupar un lugar central en la discusión sobre el desarrollo.

Pensar en grandes proyectos no es solo hablar de represas o megavatios. Es pensar en qué tipo de obras estructurales pueden acompañar ese desarrollo. Un nuevo puente internacional más al norte, que descongestione Posadas y acerque Iguazú a todo Misiones. Una autovía que conecte de manera segura y continua el sur con el norte provincial. Nuevas líneas eléctricas de alta tensión que garanticen energía confiable para industrias, comercios y hogares. Un puerto granelero para potenciar la hidrovía Paraná Alto Paraná Nuevas oportunidades logísticas, nuevos empleos.

Así como Yacyretá dejó una Posadas distinta, otros proyectos podrían dejar otra Misiones posible.

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La discusión no es negar los errores del pasado. Yacyretá tuvo costos sociales, demoras y conflictos que marcaron a generaciones. Pero también dejó aprendizajes, capacidades técnicas y una evidencia concreta: las grandes obras, bien planificadas y gestionadas, transforman territorios.

Reducir el debate a consignas simples es tan limitante como pensar que Yacyretá fue solo la costanera. La experiencia muestra que la infraestructura y la energía pueden ser herramientas de desarrollo, integración y mejora de la calidad de vida.

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Tal vez la pregunta que Misiones deba hacerse hoy no sea si necesita energía —porque la necesita—, sino qué desarrollo quiere construir a partir de ella.

Porque la costanera fue una obra. Pero también fue una consecuencia.
Y el verdadero desafío es pensar cuál será la próxima.

Ing. Andrés Raúl Ayala – MP 1504 (CPIM – CEIRHA) / Plan B/ 3-2-2026

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