Mate Larangeira.

Cruz de Malta: el gigante yerbatero argentino-brasileño que nació hace 150 años como botín de la Triple Alianza

Por Alberto Alcaraz  *

La marca comercial de yerba mate Cruz de Malta – hoy propiedad de Molinos Rio de la Plata- es tal vez una de las más antiguas y conocidas en el mercado argentino.

La marca hoy sigue siendo líder, sobre todo en CABA y otros grandes centros urbanos, y es producida y envasada en Misiones por la empresa Yerbatera Misiones SRL, de la familia Puerta.

Pero el origen de Cruz de Malta y la empresa Matte Larangeira se remonta mucho más atrás en el tiempo, ya que se trata de la marca más antigua.

Nació en 1874, es decir hace exactamente 150 años, poco después de que finalizó la Guerra de la Triple Alianza y como consecuencia de la repartición de territorios, incluyendo yerbales silvestres, que permitieron el nacimiento de un monopolio yerbatero gracias a la astucia de un emprendedor brasileño: Tomás Larangeira.

Más tarde se cruzaría con el comerciante portugués Mendez, afincado en la Argentina para terminar de conformar una sociedad que dominó el negocio por más de medio siglo, hasta la déçada del 40.

Como todo imperio, Larangeira no cayó de un día para el otro, sino que siguió extendiendo su influencia durante décadas. En los años 60, tenía una gran actividad en Posadas, ocupando oficinas y molino en el edificio que hoy ocupa el Ministerio de Hacienda que conduce Adolfo Safrán, en la esquina de Rivadavia y Santa Fe.

Cruz de Malta fue la primera gran empresa industrial yerbatera con desarrollo productivo, industrial y comercial en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Dominó el negocio en forma cuasi monopólica entre 1874 y finales de la década de 1930.

Incluso al lado, en el edificio del Colegio de Abogados de Misiones, sobre calle Santa Fe, se puede apreciar la Cruz de Malta en lo que fue la entrada al molino, uno de los varios que tenía la empresa en Misiones (también tenía uno en el Alto Paraná).

En 1930 empezó el declive de Larangeira y la empresa se terminó fusionando en Larangeira Mendes, ya sin contar con los yerbales del Matto Grosso. La compañía siguió hasta finales de los 80 cuando la marca pasó a manos de Química Estrella, que se expandió del negocio de la higiene o rubros alimenticios.

Hasta que en 2007 la marca nuevamente fue vendida a Molinos Río de la Plata, de Gregorio Pérez Companc, uno de los hombres más ricos de la Argentina y que hacía apenas cinco años había vendido sus forestaciones y su mega aserradero a Arauco Argentina (ex Alto Paraná). Desde entonces, Molinos Río de la Plata produce Cruz de Malta en pleno centro de Apóstoles, en el establecimiento de Puerta.

El origen

Los orígenes de Larangeira remiten a los primeros años tras la Guerra de la Triple Alianza.

Tras la contienda en enero de 1872, en Asunción, se firmó el acuerdo de límites de posguerra.

La demarcación se realizó en 1873 y dejó bajo soberanía brasileña unas cien leguas de frondosos yerbales, luego de que el plenipotenciario paraguayo Carlos Loizaga y el brasileño Joao Mauricio Wanderley – también conocido como el barón de Cotegipe–por el cual Paraguay cedió esos territorios situados entre los ríos Apa, Blanco y al este de la cordillera de Amambay, que pasarían luego a ser “los dominios de la empresa Matte Larangeira”.

Con sede en Posadas, también

En aquellos años el producto era transportado desde los yerbales en el Mato Grosso hasta el puerto de Posadas en vapores de su propiedad, donde poseía un enorme deposito y molino en Rivadavia y Santa Fe, que también envasaba el producto, dando empleo a centenares de trabajadores.

Hoy cualquier posadeño que camine por la cuadra de Santa Fe, pasando Rivadavia, podrá ver los vestigios de este imperio: la Cruz de Malta en el coqueto edificio que hoy alberga al Colegio de Abogados de Misiones.

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Larangeira y Mendez, dos empresarios yerbateros de una influencia enorme.

Durante la Guerra de la Triple Alianza, Thomáz Larangeira había sido uno más de los cientos de “vivanderos” – pequeños mercaderes oportunistas que ofrecían todo tipo de enseres– , que abastecieron a las tropas en el frente.

Allí probablemente forjó las “amistades” de los militares que lo convocaron luego de la finalización del conflicto a participar en la expedición binacional solicitada por la comisión demarcadora de los nuevos límites entre Paraguay y Brasil para proporcionar  los suministros necesarios.

La demarcación de límites permitió a Thomáz Larangeira conocer los vastos yerbales que existían en la nueva frontera. Tras regresar a Rio Grande do Sul, canalizó todos sus esfuerzos, obtención de los permisos y   recursos que derivaron en la conformación de una empresa yerbatera.

El coronel Rufino Eneas Galvao, era un reconocido amigo personal de Thomáz Larangeira durante la guerra y al finalizar el conflicto fue nombrado “Barón de Maracajú”  por la corte imperial,  en 1879 sería el gobernador de Mato Grosso Grosso.

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En Parque Lezama, por la avenida Martin García, a ocho cuadras de la canchad de Boca, un edificio hoy corporativo (ocupado por oficinas del gobierno de CABA), otro vestigio del poder de Larangeira en la primera mitad del siglo pasado.

La amistad del empresario con el Barón de Maracajú, le permitió acudir en su auxilio  para solicitar  arrendamientos  de  tierras fiscales con yerbales en 1882 y renovar  las concesiones de explotaciones yerbateras para extenderlas hasta el final del período imperial (1899) y luego en

Hábil, Larangeira supo desarrollar estrategias para desenvolverse en el mundo de las relaciones sociales de su época y canalizarlas en su propio beneficio.

Ello daba cuenta de un carisma personal y estabilidad en sus vínculos que le permitían acrecentar tanto su capital social como económico.

Reclamos de la viuda de Solano López

Los vínculos de Tomas Larangeira con el Estado, coronaron rápidamente sus esfuerzos, especialmente cuando tuvo que lidiar con los reclamos de Madame Lynch – viuda del ex presidente Francisco Solano López– que reclamaba la propiedad de las tierras  que le fueron cedidas al sur de Mato Grosso, en su  intentó transferirlas como herencia  a su hijo Enrique Venancio López, quien había iniciado acciones legales en la justicia brasileña. La causa fue resuelta  el 17 de diciembre de 1902 y el Supremo Tribunal Federal estimó improcedente el pedido.

La tala para la extracción yerbatera en el ambiente ecológico selvático generaba   espacios sin vegetación arbórea que fueron rápidamente ocupados por pastizales y vacunos, que reflejaban el paso de la empresa Matte Larangeira con la instalación de las  “Fazendas ganaderas” en los antiguos yerbales de Mato Grosso.

También estimuló el traslado de la  sede administrativa de la ciudad paraguaya de  Concepción, donde en 1877 comenzó la explotación yerbatera a Porto Murtinho (Brasil), además de nuevas sedes en las ciudades de Campanario y Guayrá – Estado de Paraná, Brasil– y la mencionada sede de Posadas, entre las décadas de 1880 y 1920.

Poder transnacional

En las décadas de su  mayor expansión incluso se volvió difusa la distinción de los límites de sus agentes que se desenvolvían entre  el ámbito privado y público en los tres países.

La participación de funcionarios públicos vinculados a la empresa se dio con más fuerza en el período republicano, principalmente con la incorporación accionaria de las familias Ponce y Murtinho que “fusionaron”   intereses privados y asuntos de gobierno ya que desde ese ámbito cerraban contratos con cláusulas que favorecían excluyentemente.

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La fachada del edificio del Colegio de Abogados de Misiones, en Santa Fe casi Rivadavia, fue depósito y allí se envasó Cruz de Malta, cuando era propiedad del poderoso monopolio Larangeira-Mendez.

La empresa procuró mantener el espacio “artificialmente vacío” de competidores para garantizar la continuidad de las concesiones monopólicas gracias a algunas atribuciones estatales que permitieron controlar y disciplinar a los trabajadores.

En la esfera pública contribuyó a la creación de hospitales, escuelas así como fuerzas  parapoliciales para resguardar el orden. Un segundo contrato de arrendamiento de tierras fiscales fue rubricado en Cuiabá un 2 de agosto de 1894 con las firmas del banquero Manuel Murtinho como presidente de ese Estado y del Dr. Francisco Murtinho, como representante del Dr. Joaquim Murtinho,  presidente de la empresa.

El 20 de julio de 1892 asumió como gobernador de Mato Grosso José Manuel Murtinho y  el  3 de noviembre Generoso Ponce propuso crear una Oficina de Repartición de Tierras;  el 11 de noviembre la dependencia procedió al concurso público de arrendamiento de los yerbales al sur del río Iguatemi y el 28 de febrero de 1893 concedió su totalidad al Banco Rio Branco e Mato Grosso que en 1894 cedió a Matte Larangeira todos los derechos,  renovando ipso facto la concesión de 1882.

La naturaleza de esa transacción “entre os três irmãos que procediam sempre de harmonia” evidenciaba el hecho de que la familia Murthinho – propietaria del Banco Rio Branco e Mato Grosso– controlaba por entonces la mayor parte del paquete accionario de la Matte Larangeira.

La empresa incrementó su poder monopólico con la fusión en 1892 con el Banco Rio Branco e Mato Grosso de la Familia Murtinho que compró la mayoría accionaria,  a la que se sumó luego el comerciante portugués  Francisco Mendes y Cia de Buenos Aires –  también proveedor de las tropas en La Guerra de La Triple Alianza–  que conociera al comerciante Thomaz Larangeira en Asunción, Paraguay en 1867.

Desde el punto de vista socio económico La empresa Matte Larangeira se caracterizaba por una estrecha vinculación entre las esferas pública y privada.

Estableció una alianza estratégica entre Estado, el capital comercial y capital financiero donde la familia Murtinho asumió el liderazgo, Thomaz Larangeira se ocuparía de los procesos de extracción y Francisco Mendes de la molienda y comercialización de la yerba mate en el mercado argentino, su principal consumidor.

Larangeira quedó relegado

La sociedad mercantil-financiera-comercial proporcionó un alcance que traspasó ampliamente las fronteras nacionales. En el nuevo reordenamiento Thomáz Larangeira pasó a ser un socio menor, encargado de continuar realizando las relaciones públicas en Brasil, mientras la yerba mate era industrializada en Buenos Aires por cuenta de Francisco Mendes Gonçalves. La prosperidad en los negocios abrazo a la nueva empresa aunque dejó relegado a su fundador, a pesar del acrecentamiento del poderío de la empresa.

Este en 1874 Francisco Mendes & Cia.  había fundado su Casa comercial en Buenos Aires con socios locales, del que luego luego participaron como accionistas los Bancos “de Comercio”, “Comercio Hispano Argentino” y “de la Provincia”. Con la fusión, en 1892 la empresa pasó a denominarse oficialmente “Compañía Larangeira Mendes y Cia hasta que en 1903 la firma, dirigida por Francisco Mendes Gonçalves se hizo poseedora de la mayoría accionaria  y pasó a ser “una empresa argentina”.

A modo de conclusiones

En los años transcurridos entre la proclamación y el fin del republicanismo (1889-1930) la empresa Matte Larangeira – fundada en 1874 a pocos años de finalizar la guerra de la Triple Alianza–, logró el control de la totalidad de los yerbales de Mato Grosso gracias a la renovación de las concesiones de tierras fiscales en períodos de diez años que incluían obrajes para la explotación de maderas.

El ciclo de mayor expansión de la empresa  Matte Larangeira tuvo lugar en el periodo republicano brasileño, etapa también conocida como  “República de las Oligarquías” o de la política del café con leche” porque el gobierno central alternaba  alianzas entre las élites del sector agro-ganadero denominaron   esas alianzas, un ciclo histórico que culminó con la revolución de 1930, un asunto que seguiremos analizando en próximos artículos.

*Alberto Daniel Alcaraz es historiador. Publicó “La empresa Domingo Barthe” y “Una etnografìa de las elites del Alto Paranà durante la explotación yerbatera-maderera 1870-1930” (editorial Prometeo).

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