El fenómeno del éxodo de misioneros que se van a Brasil para trabajar no para de sorprender por las circunstancias nuevas que se ven y que antes eran impensadas.
A las colas en las balsas (cuando antes siempre fue un “goteo” de 2 o 3 por viaje en balsa) se sumó ahora una tendencia que reveló Cristian Castro la semana pasada, cuando ayudó a divulgar imágenes del creciente éxodo por San Javier.
“Hay algo nuevo y es que se van los que tienen trabajo, pero no les alcanza”, dijo Castro, quien había acercado al puerto a seis chicos de Apóstoles y Aristóbulo que le contaron que trabajaban en el comercio y en la yerba mate.
Ahora, Plan B pudo conocer que dos empleados de Supermercados California renunciaron a sus puestos la semana pasada para irse a Brasil.
Se trata de un trabajo que durante años fue considerado “codiciado” en Posadas. El “Cali” tiene una larga lista de espera para incorporar cajeras, repositores, gerentes, panaderos y otros roles. Basta con ver la antigüedad de muchos de sus empleados para comprobar la fidelidad de los empleados a esta firma que tantas veces ganó el premio como la mejor empresa de Misiones.
Pero a esto se sumó el testimonio del intendente de Andresito, Bruno Beck, quien reveló el lunes en una entrevista con FM Show que varios empleados de su municipalidad pidieron licencia para ir a probar suerte a Brasil. Algunos volvieron para no perder el trabajo, otros directamente renunciaron.
También renunciar a un empleo en la Municipalidad para ir a Brasil era algo impensado hace unos años, sobre todo por la estabilidad que suelen tener esos trabajos.
¿Qué es lo que está sucediendo?
La plata no alcanza, ni para llegar a fin de mes, y eso hace que los trabajos otrora codiciados, ahora se vuelvan prescindibles.
Tomemos el ejemplo del “Cali”, una cajera que trabaja un solo turno gana entre 600.000 y 1.000.000 de pesos dependiendo de su antiüedad. Trabaja de lunes a domingo, con un sólo día franco.
A esa cajera, si alquila, el alquiler le subió de forma desmedida y tranquilamente le puede llevar la mitad de su sueldo. También paga mucho más de luz, de internet y sobre todo de colectivo o combustible.
Entonces, trabaja casi toda la semana sin descanso para un trabajo que no le deja levantar cabeza.
Eso hizo esta política económico de sinceramiento, que castigó al salario, no solo porque el salario no equiparó a la inflación. Sino porque a ese salario ahora se va casi todo en alquiler, boleto de colectivo, nafta, luz y otros rubros. De manera que la baja en el precio de los alimentos, no sirve para compensar ni por asomo semejante pérdida de poder adquisitivo del sueldo.
Así, llega un monento que ya no solo se van los desempleados desesperados o que no tiene perspectivas, se van tambén quienes tienen trabajo. Y no cualqiuer trabajo, sino empleos que para el mercado laboral misionero, siempre fueron muy buscados y codiciados: como trabajar en el “Cali” o la Municipalidad. Y estos son apenas dos ejemplos, de una tendencia que no parece parar de crecer y sorprender a todos.
Plan B/ 4-2-2026

