Dentro de la crisis que vive el sector forestoindustrial, hay un subsector o un negocio que se muestra muy dinámico y parece haberse adaptado al cambio de reglas de juego: del proteccionismo del mercado interno, a la incorporación de tecnología, competencia e incluso a las exportaciones.
Se trata de la industria del contrachapado (terciado o compensado). Ese producto que se hace tras laminar el rollizo y pegar las distintas capas, cada vez más utilizado.
Misiones tiene dos empresas en ascenso, el número 1 del país, Placas Rivadavia del empresario Lalo Morgenstern y el Grupo Da Rosa, que hace dos años adquirió la firma Coama Sudamericana de la familia Queiroz en Eldorado. A eso se le sumó la ruidosa caída del gigante del sector, Celulosa-Tapebicuá, en Gobernador Virasoro. En esta columna, el experto en el sector y consultor de empresas forestales, Gustavo Cetrángolo, analiza los movimientos en un negocio que promete novedades.
Por Gustavo Cetrángolo

La industria del contrachapado (también conocida como del terciado o del compensado) se inició en la década del 50 en Argentina bajo estímulos y protección del Estado.
El gran competidor por volumen y escala es Brasil, que produce contrachapado a muy bajo costo no sólo para su mercado doméstico sino para exportar, especialmente a la Unión Europea y a los EE.UU. donde ha logrado certificar sus productos.
En la Argentina y especialmente en Misiones, el sector se ha movido en ciclos de crisis y momentos de la alta rentabilidad, siendo estos últimos cuando tenía fuerte protección y un mercado doméstico muy demandante.
El negocio, con las Mileinomics
Desde hace unos tres años a esta parte, y especialmente estos dos últimos años, en el marco de un cambio macroeconómico orientado a la desinflación y un dólar estable se observa un cambio importante en la estructura del sector.
Lo más visible es el cierre de Forestadora Tapebicuá del Grupo Celulosa Argentina, que aparece como definitivo y se lo hace visualizar como una crisis del sector. Esta empresa tiene una de las marcas de tableros contrachapados más reconocidas del sector, con su producto “Grandis”.
Sin embargo, la caída de Tapebicuá también generó un vacío en el mercado que fue rápidamente cubierto por otros jugadores.

Observando en profundidad aparecen otros actores menos conocidos pero relevantes hoy en día como Placas Rivadavia (del empresario Lalo Morgenstern) y el Grupo Da Rosa, este último con fábrica en San Vicente y adquiriente de dos empresas insignias del sector como Henter y Coama (de la familia Queiroz).
También hay que citar a otras empresas importantes como Taeda, Aguer Maderas y Toll Maderas con fuertes inversiones en contrachapado unas, y laminadora la otra.
Más tecnología
La incorporación de tecnología ha sido parte del cambio donde se invirtió en escáneres para rollizos y láminas, clasificación automática de láminas, prensas de mayor capacidad, secaderos más eficientes y automatización del encolado entre otras cosas.
Empezaron a exportar
Un fenómeno que no ocurría desde hace tiempo en el sector es la exportación, con picos de 5.000 m3 mensuales tanto para la lámina como para el contrachapado.
Creemos que esto es el resultado de empresas que han invertido permanentemente en tecnología como también la existencia de bosques ya adultos que proveen de rollos de buen diámetro tanto de pino como de eucalipto.
Se ve posible una expansión en los próximos años del sector hacia la provincia de Corrientes donde ya hay una laminadora instalada en el parque industrial de Ituzaingó y dos proyectos en estudios para la producción de lámina de eucalipto.
La existencia de una gran extensión de forestaciones de eucaliptos, ya sobre maduras, aseguran una oferta abundante y de calidad para ser industrializada.
Tal vez la India sea en lo inmediato un demandante de lámina para su industria del contrachapado donde ya reciben rollos de pino y eucalipto de Argentina. En un futuro muy próximo en vez de ser exportados como rollos puedan ser exportados como lámina.
Se mantienen importantes desafíos para mantener la competitividad como ser:
- Competencia con Brasil
- Altos costos logísticos para llegar a los mercados de exportación
- Necesidad de certificaciones de sustentabilidad y paneles estructurales para alcanzar mercados premium
- Reactivación de la industria de la construcción
Plan B/ 10-7-2026
*Gustavo Cetrángolo es ingeniero agrónomo, es consultor en inversiones forestales y columnista de Plan B de temas forestales.
