Esta semana, sorpresivamente, el Gobierno provincial informó que rescindió la concesión del Hotel del IPS que operaba con el nombre de Hotel Bagú Urbano, en Bolívar y Junin.
Si bien no hubo explicaciones oficiales, se informó que fueron con el escribano de la provincia y comenzarán una auditoría por supuesto incumplimiento del contrato.
“El Instituto de Previsión Social rescindió la concesión del establecimiento y avanza con una auditoría. El organismo provincial informó que adoptará medidas administrativas, operativas y legales para garantizar el funcionamiento del hotel y resguardar las fuentes laborales”, indicó MisionesOnline.
“El Instituto de Previsión Social de Misiones (IPSM) comunicó que rescindió la concesión del Hotel de Turismo por incumplimiento del contrato y volvió a hacerse cargo de la administración del establecimiento”, se informó, escuetamente.
Como siempre la información oficial sobre estas decisiones sorpresivas e intempestivas, es escasa y deja muchas preguntas flotando.
Pero lo cierto es que en el ambiente político y de negocios, se dice que el goberndor Hugo Pasalacqua decidió cortar por lo sano con una concesión irregular donde en lugar de pagarse cánones a la provincia, el dinero se desviaba hacia otras cajas.
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La decisión se enmarca en la interna Passalcqua-Rovira, donde los capítulos más fuertes tienen que ver con el manejo de los recursos y las distintas cajas que dependen del Estado.
Como informó Plan B, Passalacqua reestructuró la semana pasada la ATM para tener mayor control directo sobre el organismo y dejarle menos injerencia a Rovira.
También se informó desde Buenos Aires, que el empresario de alto perfil y negocios sospechosos, dueño de Alegramed, cerró el canal Blender por la interna Passalacqua-Rovira y la posibilidad de que se le haya cortado una “fuente de financiamiento que creía infinita”, dijo el reconocido periodista, Alejandro Bercovich.
Con un golpe de lapicera, Passalacqua reestructuró la ATM y le sacó el control a Rovira
Como Blender, ahora es el Hotel Urbano, el que termina abruptamente la concesión sin mayores explicaciones.
Para entener un poco lo que pasó con este hotel, hay que comprender que en octubre de 2022, el rovirisimo sorpresivamente fue y le sacó la concesión al Grupo Alvarez Argüelles, que administran hoteles en todo el país, con reconocida trayectoria. Desde ese grupo empresario se fueron mascullando bronca, pero decidieron no armar un escándalo.
Fue ahí que apareció un grupo inversor sospechoso, que empezó a comprar establecimientos hoteleros y restaurantes, y hasta llegó a planificar una línea aérea que se vinculó con la inauguración de la pista de aterrizaje en Moconá, que jamás se utilizó.
La concesión del hotel Urano se la dieron a un grupo llamado South American Group, encabezado por un empresario que se llama Max Brog.
South American Grupo primero se hizo con la concesión del restaurante “Patanegra”, en el hotel de Crucero del Norte (Catamarca y San Lorenzo), luego tomaron la concesión de todo el hotel con la cadena Bagú.
Más tarde se hicieron cargo de un hotel en Iguazú con la misma marca, y luego tomaron el control del hotel del IPS al que llamaron Hotel Bagú Urbano, tras haber sido desplazados los anteriores concesionarios, el mencionado grupo Alvarez Argüelles.
Como uno de los miemros de ese grupo inversor es piloto, desde ahí surgió la posibilidad también de hacer los vuelos al Moconá y se terminó de concretar la pista de aterrizaje de pavimento en esa localidad que jamás se utilizó.
Hoy ese grupo está en retirada, y la interna Rovira-Passalacqua habría acelerado el retiro de esa concesión, por cánones que nunca habrían llegado a destino, dicen algunos. Y he ahí el incumpimiento de la concesión que hoy le achaca el Estado provincial.
Plan B/ 3-7-2026
