Opinión.

Crece fuerte, sin jefes ni organización, un nuevo espacio dentro de la Renovación: "Los Pichados"

Por Leandro Baez

En Plan B amamos el fútbol, y a pesar de que somos un medio dedicado a la economía, las empresas y la política, consideramos que no hay ninguna situación de la vida que no se pueda asimilar a alguna circunstancia de este juego que nos apasiona.

Pep Guardiola dijo una vez: “El jugador que va al banco de suplentes, ese, es el primero que quiere que el equipo pierda”.

La revelación de Guardiola sirve para ilustrar lo que está pasando en las numerosas filas de la Renovación, un número indeterminado de militantes y funcionarios, que se sienten relegados o “en el banco de suplentes” están cada vez más enojados, dolidos, y resentidos; y cada día que pasa pierden un poco más las esperanzas de salir otra vez a la cancha como titulares.

Toda esa masa de militantes que no tienen jefes ni organización, crece imparable y amenaza con ser un boomerang para el oficialismo. Y se da como un fenómeno inédito en sus casi 25 años de vida.

Está potenciado además por una característica de la Renovación: como en el Ejército, nadie dice lo que piensa abiertamente, cuando es algo negativo.

Sin embargo, a medida que el descontento crece, la disciplina se disipa y empieza a despuntar una forma de pensar cada vez más clara: se sienten olvidados.

Vistos desde afuera: son dirigentes de segundas y terceras línesa que no entienden que su tiempo ya pasó, que su forma de hacer política es rechazada por buena parte de la sociedad, y que dificilmente reciban un llamado para ser convocados nuevamente y sentirse protagonistas.

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Rovira, relajado, en la sesión del 10 de diciembre. No quiso besamanos, no quiso ser el centro de atención, saludó a todos relajado y se retiró antes de que terminara la sesión. Su contacto con la tropa, se sigue acotando dramáticamente. Su última aparición pública para bajar línea y hablar por más de dos horas, con prensa y público, fue en la inauguración del edificio del Silicon Misiones, antes de las elecciones de 2023. Su última conferencia de prensa post-triunfo electoral fue tras el triunfo de Sebastian Macias, el 8 de junio del 2026. En las elecciones del 26/10 cancelaron la conferencia. Rovira jamás se refirió a ese resultado electoral en público. Hace tres años que canceló su participación en la inauguración del ciclo de educación disruptiva, donde bajaba las bases de trabajo y lo que pretendía para el resto de la dirigencia. Jamás hizo uso de la palabra desde que es legislador “raso”. En contrapartida, parece una persona mucho más relajada, buscando el contacto y la palabra casual con su interlocutor ocasional. Claramente, ya no le interesa liderar como antes, donde se imponía el culto y la reverencia a su figura. ¿Acaso quiera empezar a ser valorado por lo que eél es, más que por lo que él puede dar? Todas sus decisiones parecen apuntar a un nuevo rumbo: está cansado de los militantes rentados, que hicieron todo por convenciencia.

¿Cómo se autoperciben ellos? Como dirigentes que trabajaron incansablemente militando para la Renovación, que pusieron tiempo, esfuerzo y agacharon muchas veces la cabeza “tragando sapos” y apoyando a figuras que no les gustaban o vieron como los relegaban una y otra vez con la promesa de “la próxima te va a tocar a vos”.

Ahora apenas cobran sus magros sueldos, porque casi todos tienen algún empleo permanente en el Estado provincial, pero el teléfono ya no les suena como antes, fueron relegados y lo más importante: nadie se los dijo con claridad. Nadie vino a retirarlos.

Lo sospechan hace tiempo, pero un poco por no perder las esperanzas, un poco autoengañándose, un poco porque no tienen un Plan B, fueron apostando a que los buenos tiempos van a volver y ahora se dan cuenta que esa no es la dura realidad.

El cierre del año político en Misiones: oposición real y pactos, cambios en el Gabinete y la retirada de Rovira

Plan B siempre dijo que la Renovación NEO como antes la Renovación 2.0 no son otra cosa que planes de jubilación masiva: no es tan importante los que llegan, sino que Rovira los usa como una forma de refrescar el espacio, sacar a caras que restan y son un lastre, aunque sin decirle a la cara: Ya no me servís, gracias.

Eso siempre pasó pero se fue gerenciando de otra manera, sin embargo, ahora corren otros tiempos políticos.

Cuando el oficialismo era un espacio vibrante, en constante mutación y crecimiento, con paso ganador y arrasaba en cada elección, no costaba pasar a retiro a cuantiosas filas de militantes, que siempre quedaban “enganchados” a alguna prebenda del Estado (porque “Dios aprieta pero no ahorca”).

En cambio, ahora, el oficialismo parece un barco sin capitán, sin un rumbo establecido. Con Rovira que se fue a París, donde disfruta de su hija Miranda, de 25 años, cada vez más establecida en los círculos de diseñadores, artistas, influencers, modistas y demás fashionistas de la Ciudad Luz, la más elegante del mundo, por lejos.

Al no terminar de proponer un rumbo nuevo, con nuevas figuras, fuerza arrolladora como la de antaño, todos estos relegados no encuentran una motivación para seguir obedeciendo y esperar que “les caiga algo”.

Son un lastre, un peso muerto que quieren, como diría Pep, que “el equipo pierda”.

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Alberto “Beto” Penayo y Cristian Ahumada hicieron ayer un vivo en Facebook donde volvían una y otra vez a comentar lo mal que la están pasando muchos compañeros. Funcionarios importantes hasta no hace tanto, hoy no ocultan su malestar, aunque tampoco rompen puentes. Como ellos hay muchos otros que quieren que los que deciden en el partido les presten más atención.

Además, van perdiendo el temor reverencial que tenían a no abrir la boca, decir lo que pensaban o manifestar descontento.

Acá en Posadas, en el todavía no tan caluroso verano, muchos de estos “Pichados” no pudieron siquiera irse a las playas de Brasil y tuvieron que conformarse con veranear en El Brete.

Passalacqua también los relegó con sus designaciones en la 2da línea

Las designaciones de Hugo Pasalacqua de figuras de segunda línea en lugares como la Biofábrica, la subsecretaria de Industria y otros espacios, no hicieron sino confirmar que en la Renovación ya no parece haber lugar para estas segundas y terceras líneas.

Esta masa de militantes, que no se anima a dar un portazo porque no tienen a dónde ir o alguien que les ofrezca un lugarcito por sus servicios, crece aceleradamente sin jefes y sin organización.

Algunos dicen que el día de mañana podrían aglutinarse en torno a una figura como Maurice Closs, en el caso de que algun día se concretara ese regreso con el que el dos veces ex gobernador parece siempre amagar. Closs cumple 55 años en junio, está en una edad ideal.

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El ex jefe de Gabinete, Héctor “Kiko” Llera no se quería ir del cargo cuando le pidieron que renuncie hace unos días para traer a “Kako” Sartori de Campo Grande. Hubo un tironeo que duró un par de días. Al final no quedó tan mal porque le dieorn Marandú y días después, Passalacqua se sacó una foto con el. ¿Construirá desde su nuevo puesto para el oficialismo, o sentirá que lo relegaron al banco de suplentes? Un problema grande que tiene la Renovación es que los descontentos, no lo dicen muy en público y lo disimulan, para conservar aquello que les queda de cargos/poder, etc.

Primero fueron los estatales, luego los militantes

En rigor, los militantes renovadores descontentos son una extensión del malestar que comenzó con los estatales, policías, docentes y sanidad, por citar a los principales gremios, que hicieron campaña contra la Renovación y fueron corriendo a votar a Ramón Amarilla, con el ex suboficial preso en Cerro Azul.

El resultado se sabe: Amarilla ganó desde la cárcel, sin abrir la boca, en Posadas. La capital misionera, por si algun desprevenido no lo sabe, es el territorio donde más conchabos en el Estado, casas del IPRODHA, contratos, prebendas y trabajos repartió el oficialismo.

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Arranca un año de ajustes y salvo Passalacqua, el resto de las figuras “top” de la Renovación brillan por su ausencia en este por ahora no tan caluroso verano. Romero Spinelli hizo un video blanqueando su relación con Paula Franco, en el cual dijeron que “no vamos a tratar de resolver todo en enero” y se fue de vacaciones. Rovira está en París, pero antes tomó la decisión de pasar a un segundo plano a la máxima cara visible de su espacio, Oscar Herrera Ahuad, al enviarlo a Buenos Aires y hacerlo máximo resonsable de la derrota el 26/10. El conductor acotó su presencia pública al mínimo desde que lidera el espacio. Mientras Macías trata de subir el perfil para ocupar ese lugar. La sensación de vacío, de que nadie sabe quien está a cargo, campea entre la tropa que se siente un poco desorientada. La Renovación todavía no puede digerir como los misioneros fueron en masa a votar a Javier Milei en octubre pasado, a pesar de la dura política de ajuste y recesión. Gran parte de la estrategia del oficialismo es esperar, especular y ver qué pasa con la suerte del libertario.

Y sin embargo, a la Renovación le cuesta horrores ganar allí. Por eso es bueno recordar las sabias palabras de “Pep” Guardiola, el que va al banco, quiere que pierdas.

En Plan B siempre diferenciamos dos etapas bien marcadas de las últimas dos décadas de la Renovación, que podríamos caracterizar así:

Etapa 1: mucha plata, muchos recursos del Estado, pocos amigos (o necesidad de sumar amigos). La combinación de 1 y 2 dio como resultado una repartija descomunal de todo tipo de ventajas.

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“Esta Renovación NEO le abrió las puertas definitivamente a la juventud pero sin echar a los viejos”, dijo Rovira, el 8 de mayo de 2023 cuando ganó Passalacqua su segundo mandato como gobernador. La política misionera, y la de todo el país, iba a ponerse patas para arriba tres meses después con la irrupción de Milei en las PASO, el libertario también iba a arrasar en la tierra colorada, haciéndole ver al conductor que todos los manuales de la política (y lo dirigentes y su trabajo) debían ponerse bajo revisión.

“Esta Renovación NEO le abrió las puertas definitivamente a la juventud pero sin echar a los viejos”, completó Rovira.

Esta etapa fue desde el 2003 (aún no se había constituido la Renovación pero gobernaba Rovira) hasta el final del segundo mandato de Closs, en 2015.

Etapa 2: Poca plata, y muchos amigos. Fue la época donde la Renovación se transformó en un bondi lleno, en horas picos, donde todos igual querían seguir subiendo.

Esta segunda etapa arrancó con el primer gobierno de Hugo Passalacqua (en diciembre de 2015) y se podría decir que fue hasta las PASO de agosto de 2023. Fueron ocho años donde la Renovación se las ingenió para ganar elecciones, conseguir adhesiones y seguir empujando fuerte, más con palmadas y promesas, que con reparto de prebendas reales.

“No hace falta tener poder y plata, con que los demás piensen que tenés poder y plata”, alcanza, dicen algunos.

Pero claro, el tiempo fue pasando y funcionarios, militantes, intendentes, etc, se fueron dando cuenta que la promesa de tiempos mejores nunca se materializaba.

En gran parte, hay que decirlo, por obra y gracia de un país que está en crisis hace más de 10 años.  Y ni hablar ahora que el gobierno libertario impone hacer recortes en la estructura del Estado provincial.

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Roque Gervasoni, con sus posteos picantes, se ha convertido en uno de los pocos dirigentes importantes que visibiliza su malestar con algunas decisiones del oficialismo y reclama por los relegados de la Renovación. El no es un pichado, pero da cuenta de que muchos militantes no están siendo bien tratados por el partido.

La respuesta la tiene Rovira

¿Qué puede pasar en los próximos meses con esta masa de militantes que se sienten relegados, que crecen en su descontento y que no encuentran un cauce por donde canalizar su malestar?

La respuesta la tiene el jefe de la Renovación, Carlos Rovira. Su liderazgo puede lograr encausar a los “pichados”, dotar de un rumbo claro a su partido, de nuevas figuras “a cargo” que puedan ordenar los distintos sectores, y disciplinar a las tropas.

Pero el gran interrogante que se plantea Plan B, es: ¿Tiene Rovira ganas de hacerlo? La forma en que abandonó el recinto en la sesión especial del 10 de diciembre, para este diario habla mucho más del estado de ánimo del conductor, que cien discursos.

Se lo contamos una vez más, y le recordamos cómo fue esa misma escena un año antes.

Sesión especial del 10 de diciembre de 2024: Terminó la sesión, Rovira se paró, las máximas autoridades fueron a abrazarlo, todo el mundo se puso de pie y esperó paciente, que el conductor, rodeado de fotógrafos, autoridades, séquito, fue saludando uno a uno a los legisladores, funcionarios, jueces, etc., en el hemiciclo del recinto de la Legislatura. Eso fue hace un año y poco más.

Esto pasó hace un mes:

Sesión especial del 10 de diciembre de 2024: en el cuarto intermedio, cuando media legislatura se paró para estirar las piernas, ir al baño, tomar algo, Rovira se paró discretamente, casi nadie se le acercó, el solo fue topándose con algunos legisladores propios y extraños y los fue saludando, intercambiando algunas palabras.

Y lo más importante, tranquilo, sonriente, contento con no ser el centro de atención. Hasta que aprovechó y antes de que todos volvieran a sus sillas, hizo mutis por el foro y ya no se lo volvió a ver.

Claramente, el conductor ya no quiere liderar desde el trato reverencial, el boato, los eventos con las planas mayores que le rendían pleitesía. ¿Está cansado? ¿Está aburrido? ¿Se está yendo de a poco?

Plan B/ 13-1-2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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