Opinión.

Como el desembarco hace 500 años, ya nada será igual en un mundo que cambia, imparable

Por Martín Boerr

¿Va a dar resultado el plan económico de Milei?

Quienes hablamos todos los días con empresarios, productores, emprendedores, economistas, operadores financieros y quien sea, no podemos dejar de concluir: puede que sí, puede que no.

El futuro del plan es incierto, para cualquiera bien informado que analiza sin sesgos políticos.

Sin embargo, hay una certeza: el mundo está cambiando con o sin Milei y la Argentina, mucho más abierta al mundo con el libertario, está experimentando cambios que son irreversibles, gobierne quien gobierne, ya no hay vuelta atrás.

Acaba de desembarcar en la Argentina el espectacular barco de carga de automóviles Changzhou, exclusivamente diseñado y armado para BYD, empresa que ya superó a Tesla y está destinada a dominar el mundo automotriz.

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Año 2025, la industria automotriz argentina en decadencia, toda la industria argentina en jaque por una política económica nociva que fue votada y ratificada en las urnas, unos productos increíbles a un precio imposible de competir, como las lanzas de los mayas, contra el poder industria y tecnológico de China. Una empresa vibrante que tiene todo para conquistar el mundo y superar fácil a Tesla. Un presidente de Ford Argentina que acaba de advertir que “no me sorprendería que cierre una automotriz” en el país.

Acá en la Argentina es poco conocida porque hasta el año pasado habían decidido no operar aquí, como sí lo habían hecho en Brasil donde Build Your Dreams (Construye tus Sueños) es bien conocida. Quien esto escribe probó una de sus camionetas: lo nunca visto.

BYD tiene una flota de ocho barcos propios, jamás hasta que este barco tocó puerto en Zárate se había visto acá algo semejante. Ya el diseño futurista y la pinta de la enorme nave, dejan la sensación de que algo distinto está ocurriendo, no es cualquier desembarco de rutina de un buque de carga.

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Año 1500 el imperio Maya en decadencia y el desembarco de los conquistadores españoles.

El film “Apocalypto”, de Mel Gibson, retrató genialmente el ocaso del imperio Maya y una escena impactante cierra esa película que cumple 20 años ya. Es cuando el protagonista, luego de escapar primero y luchar después contra sus enemigos, es queda azorado observando el desembarco de algo nuevo, distinto, que nunca antes había visto.

La expresión del protagonista “Garra de Cielo” (el actor Rudy Youngblood) lo dice todo, sin necesidad de palabras: esas personas extrañas, esa embarcación nunca vista, viene a cambiar nuestro mundo y ya nada será igual. Nos guste o no. No importa cuánto vayamos a combatirlo.

Los 50.000 autos eléctricos sin arancel

Cuando trabajaba en la redacción de La Nación, en la segunda mitad de los años 90, cubrí durante años la industria automotriz, vibrante y con inversiones multimillonarias pos década del 80. También viajé a todas las capitales para cubrir las cumbres presidenciales y las negociaciones de creación y lanzamiento del Mercosur.

Como muchos saben, la industria automotriz argentina se basa en un régimen de protección con un arancel extrazona de 35%, virtual cierre a las importaciones salvo que alguien quiera pagar mucho más por un auto que se consigue por mucho menos en un mercado abierto, en Chile o Paraguay. Es el famoso régimen de intercambio compensado con Brasil.

Fue para fomentar una industria que anduvo bien en los años 90 y parecía camino a batir el récord de 1 millón de autos, pero después quedó en promesas, como el país.

Desde que la Argentina está en crisis cambiaria (el primer cepo de Cristina Kirchner fue en el año 2011, días después de ganar con el 54%), hace 15 años, la industria automotriz es cada vez más señalada por ser deficitaria en la balanza comercial. No importa el color del gobierno que habite la Casa Rosada.

Se sabe, los autos “made in Argentina” tienen muy pocos componentes fabricados aquí. Eso permite a las automotrices importar de Brasil, y de algunos otros mercados.

El presidente de Ford dijo que no le sorprendería que una automotriz cierre en Argentina por falta de competitividad

Si el régimen ya estaba en decadencia y duda con otros gobiernos, imagínense con Milei, un aperturista que llama “empresaurios” a los industriales.

Pero sobre todo, piesen en un consumidor que está por probar la calidad, tecnología de una empresa que está destinada a conquistar el mundo, como lo hizo Apple hace unos años.

Hace unos días Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina, tiró una bomba: “No me sorprendería que una automotriz cierre en la Argentina”.

Milei hizo lo que ningún presidente, abrió la importación sin arancel del 35% a 50.000 autos importados, y estos días llegaron de Singapur los primeros 5.800 unidades de BYD.

Es un símbolo, es un momento histórico (si esta apertura se hacía en los años 2000 y entraban las camionetas Chery sin restricciones, no pasaba mucho porque el producto no está capacitado a captar corazones y mentes, como lo hará la BYD).

BYD no tiene nada que ver con los autos chinos que se ofrecieron en el mercado hasta ahora, generalmente, modelos más baratos de sus contrapartes japoneses, coreanos, estadounidenses o alemanes.

BYD es el Ihpone de los autos eléctricos o híbridos.

¿No sabés de automóviles? Basta con ver el barco que acaba del llegar a Zárate para corroborar que no es parecido a nada que hayamos visto antes.

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Otra cosa, a la mayoría de los argentinos no parece importarles por ahora la pérdida de puestos de trabajo que conlleva esta apertura irrestricta. Piensan como consumidores y con ese “sombrero” exclusivamente, es imposible querer volver atrás.

Pero además, el mundo está cambiando aceleradamente y hay barreras que no van a volver. Es un mundo imparable como cuando hace 500 años los españoles bajaron en barco y los mayas se dieron cuenta, al instante, que todo lo que conocían está a punto de modificarse de raíz.

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PD: Una cosa más, lo de los autos, es apenas un símbolo de un cambio mucho más profundo que afectará a muchos otros sectores (textiles, metalúrgica, industria alimenticia, comercialización, etc). Es el símbolo de un cambio social y económico, impulsado por la Inteligencia Artificial, la forma de comprar, de vivir, de envejecer, el trabajo, la familia, todo.

Este espectacular barco, su desembarco, es apenas un símbolo de un mundo que nadie puede parar, con o sin Milei.

Plan B/ 22-1-2026

 

 

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