Por Leandro Baez
El blaqueo de la relación entre el vicegobernador Lucas Romero Spinelli y la diputada Paula Franco causó una gran cantidad de críticas en las redes sociales por parte del público en general y también en las filas de la Renovación, aunque pocos se atrevieron a decir algo públicamente en este último caso.
Muchos comentarios en las redes apuntaron a que se trata de una maniobra “oportunista” y una “especulación” para sacar un rédito político.
Y si bien es inevitable compararlo con el romance entre Karen Fiege y Pedro Puerta, hay una enorme diferencia: ambos se retiraron de la política y renunciaron a sus bancas como diputados provinciales, como consecuencia de haberse elegido y priorizar la pareja, y al menos en el caso de Fiege, pagando un costo altísimo ya que abandonó un lugar que casi todos codiciaban al lado de la banca de Carlos Rovira y también siendo muy cercana a sus preferencias.
También es cierto que muchos dicen que Puerta buscó en esa unión una forma de despegarse lo más posible del escándalo Kiczka. Pero lo cierto es que los dos pagaron un costo considerable.
Acá es todo lo contrario y los comentarios apuntan a que ambos buscan beneficiarse mutuamente con esta unión, más allá de que sea cierta.
Como se sabe, Paula Franco es considerada una sobrina y ahijada política de Rovira, hija de Orlando Franco, amigo del alma del jefe del oficialismo y ex intendente de Posadas. Mientras que Lucas Romero Spinelli es una de las cuatro máximas figuras de la Renovación (excluyendo al propio Rovira), junto a Hugo Passalacqua, Oscar Herrera Ahuad y Lalo Stelatto.
También es cierto que a fin de año se incorporó como aspirante a integrar ese cuarteto la figura de Sebastián Macías, flamante titular de la Cámara de Representantes, al mismo tiempo que las acciones de Spinelli parecen estar “en baja”, según se viene desprendiendo de los gestos, actos públicos y, sobre todo, hechos como el desplazamiento del ya ex jefe de Gabinete, Héctor “Kiko” Llera, considerado un aliado vital del vicegobernador.Hasta acá el contexto político.
El video
La forma que eligieron Franco y Spinelli para blanquear su romance fue muy estudiada, ambos grabaron un reel, posteado anteayer en las redes de Spinelli:
“Decidimos hacer un acuerdo de pareja para este 2026”, arranca Spinelli. “Estamos por levantar las copas y despedir el 2025”, completa la frase Franco, siguiendo un guión demasiado poco espontáneo. “Pero antes decidimos juntos hacer un acuerdo de pareja para el año que viene”, dice Spinelli, que fue quien eligió decir dos veces la frase “pareja” como forma de confirmar el romance, implicitamente.
“Promesa 1, no vamos a querer resolver todo en enero”, dice Franco.
“Exacto, no hay apuro, el año es largo”, completa Spinelli.
“Promesa número 2”, sigue Lucas. “Vamos a bajar un cambio”, continúa el vicegobernador.
“Si, decidimos que vamos a disfrutar más del camino que del punto de llegada”, le completa la frase Franco.
“Promesa 3, vamos a bancarnos más”, dice Franco. Y Romero Spinelli le completa “Incluso, cuando no estemos de acuedo en varias cosas”.
“Y la última” (Lucas) vamos a reirnos más, incluso de nosotros (Paula), arrancar el año juntos (Lucas) ya es un montón…Feliz Año Nuevo (Lucas y Paula).
“¿Y ustedes, que acuerdo harían con su pareja para el año que viene?”, cierran los dos, con sonrisas que parecen muy genuinas.

Los problemas de la Renovación con la comunicación
Hace tiempo que la Renovación arrastra un gravísimo problema de comunicación, que se puede sintetizar con la célebre frase: “El rey está desnudo”, pero por conveniencia y/o temor, nadie se lo dice.
Están tan ocupados en el internismo las principales figuras del oficialismo, que no parecen ver más allá de los celos, las rivalidades y las competencias internas.
La comunicación no es solo el texto, sino fundamentalmente el contexto. Es decir, Franco y Spinelli comunican por lo que son, más que por lo que dicen.
¿Y qué son? En el caso de Paula Franco, una jóven que ha sido extraordinariamente beneficiada por la política, por el hecho de ser la hija del amigo del alma de Carlos Rovira, una persona destinada a saltar de un cargo codiciado al otro sin haber hecho nada para ganárselo. No hay entrevista obsecuente en un medio ídem que pueda cambiar esa percepción, muy por el contrario, todo intento de subrayar lo que no es, logrará el efecto contrario.
Del otro lado, Spinelli venía hasta ahora lidiando más que bien con el hecho de ser un joven también muy afortunado al ser elegido para ser una figura máxima de la Renovación sin votos propios ni méritos que a priori parecen tan visibles. Spinelli compensaba la antipatía natural que genera la gente elegida “a dedo” con una cierta cuota de carisma, una simpatía bastante natural, además de condiciones y la vocación para relacionarse con cualquiera.
Sin dar jamás un paso en falso al exhibir su vida privada y mostrándose siempre como un tipo muy sencillo, también desarrolló a lo largo de su corta carrera una agenda muy activa y mucho trabajo de “hormiga”. Y a pesar de que ocupa un lugar destacadísimo, jamás da como alguien “agrandado”.
Pero Paula Franco parece todo lo contrario a eso, no cae del todo bien, y parece llevar a todos lados a donde va esa aura de “soy intocable”. El temor/conveniencia de no importunar a semejante figura preferida del máximo jefe hacen el resto.
Dicen que Spinelli ya no aspira a ser gobernador sino que bajó un nivel sus pretensiones y ahora mira al palacio Municipal que supo liderar su ahora suegro.
Habrá que ver, cuánto le suma y cuánto le resta, el blanqueo de un romance que viene demasiado entreverado con especulaciones, intereses políticos, y todo tipo de cuestionamientos.
Amora y renuncia, si
Si uno de los dos, al menos, renunciara a sus privilegios políticos y laborales en el Estado, para dar una prueba de sus sentimientos (como el empleado que se enamora de la hija del dueño de la empresa y se va para demostrarle al “capo” que lo suyo es amor en serio) quizás el romance podría conmover.
Pero en tiempos en que la sociedad argentina tiene un absoluta aversión por todo lo que parezca “casta”, el blanqueo de un amor de dos personajes tan encumbrados como beneficiados por el hegemónico oficialismo que va para 25 años en el poder, no le va a caer muy simpático a nadie. ¿Qué duda cabe?
Ni siquiera internamente, porque así como la oficialismo pasa a retiro a muchos o simplemente los relega, el caso de Franco y Spinelli es el de dos verdaderos “blindados” que parecen tener la vaca atada prácticamente de por vida, les vaya como les vaya (¡Y con la nuestra!).
Es más, en tiempos donde gobierna Milei y LLA sigue machacando contra la clase política con el favor de gran parte de la sociedad, desde anteayer parecen tener más potencial político la pareja Fiege-Puerta, alejados voluntariamente de la política (he ahí su potencial para volver); que la pareja Franco-Spinelli.
Plan B/ 1°-1-2025

