La Súper ya supera los $2.500.

Estaciones de servicio en Misiones "compiten" por el récord de la nafta cara

Una nueva suba en los combustibles se volvió a registrar en las últimas horas en las estaciones de servicio de Misiones, que otra vez quedan en el centro de la escena por los altos precios, en un contexto donde los incrementos parecen no dar tregua y ubican a la provincia entre las más caras del país.

La nueva actualización en los surtidores refleja subas que varían según la petrolera pero que continúan presionando sobre el bolsillo de los consumidores y la estructura de costos de las economías regionales.

Un caso concreto se dio en estaciones de Axion Energy en Posadas, donde los precios volvieron a escalar. La nafta súper pasó de $2.099 a $2.159 por litro, mientras que la versión premium subió de $2.379 a $2.429.

En cuanto al gasoil, el Diésel X10 aumentó de $2.269 a $2.319, y la Quantium Diésel X10 superó la barrera de los $2.500, al trepar de $2.479 a $2.539 por litro.

Más allá de estos ajustes recientes, el encarecimiento del combustible responde a una tendencia sostenida. Si se compara con los valores de comienzos de 2026, el litro aumentó más de mil pesos, reflejando la magnitud del incremento en pocos meses.

La situación genera creciente preocupación tanto en los consumidores como en los sectores productivos, por su impacto directo en la inflación y la incertidumbre sobre una posible estabilización de los precios.

Entre las principales razones de esta escalada se menciona el conflicto en Medio Oriente, que impulsó el precio internacional del petróleo. A esto se suma el contexto local, donde la desregulación del mercado permite a las empresas ajustar valores en función de las cotizaciones internacionales y la evolución del dólar.

Si se amplía la mirada, los aumentos son aún más contundentes. Desde diciembre de 2023, la nafta súper acumula una suba del 337%, la premium del 297% y el gasoil del 290,6%, superando ampliamente la inflación del mismo período.

El impacto se siente con fuerza en las economías regionales, donde el combustible es un insumo esencial. En el caso del sector yerbatero, la pérdida de rentabilidad es evidente: mientras que a fines de 2023 se necesitaban dos kilos de hoja verde para comprar un litro de gasoil, hoy se requieren cerca de cuarenta.

Este encarecimiento repercute en toda la cadena económica: eleva los costos de producción, incrementa los gastos de transporte y logística, y termina trasladándose al precio de los alimentos. Además, complica la capacidad de pago de empresas y productores, aumentando la morosidad y dificultando el acceso al financiamiento.

Plan B / Canal 12 / 28-3-2026

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