Opinión.

Oscar Thomas: “Las tarifas energéticas se piensan en dólares por una lógica estructural del sistema global”

Por qué las tarifas energéticas se piensan en dólares: una mirada estructural

Por Arq. Oscar Thomas

El arquitecto y ex titular de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), Oscar Thomas, afirma que la razón por la cual las tarifas energéticas tienden a expresarse o “pensarse” en dólares —tanto en Argentina como en gran parte del mundo— no es arbitraria: “responde a una lógica estructural del sistema energético global. Te lo explico de manera clara y ordenada, conectando lo técnico con lo económico”.

La energía es un mercado global dolarizado

La tendencia a expresar o analizar las tarifas energéticas en dólares, tanto en Argentina como en gran parte del mundo, no responde a una decisión arbitraria, sino a la propia lógica del funcionamiento del sistema energético global. Se trata de una cuestión estructural donde confluyen factores técnicos, económicos y financieros.

Según Thomas, en primer lugar, la energía forma parte de un mercado internacional fuertemente dolarizado. “Los principales recursos —como el petróleo, el gas natural o el carbón— se comercializan en dólares, estableciendo así precios de referencia a nivel global. A esto se suma que gran parte del equipamiento necesario para la generación y distribución de energía, como turbinas o transformadores, también se cotiza en esa moneda. En consecuencia, aun cuando el consumo sea local, el costo de reposición del sistema está vinculado al dólar”.

Otro aspecto central tiene que ver con las características propias de las inversiones en el sector energético. Se trata de obras de gran envergadura, con altos costos iniciales, que suelen requerir financiamiento internacional y tecnología importada. Desde represas hasta redes de alta tensión, los proyectos dependen de proveedores globales y créditos externos, generalmente en moneda dura. Esto implica que el sistema necesita ingresos alineados, al menos parcialmente, con esa estructura de costos para sostener su funcionamiento en el tiempo. “El resultado: el sistema necesita ingresos en moneda dura o ajustados al dólar para ser financieramente viable”.

Protección contra la inflación y devaluación

En países como Argentina, esta situación se vuelve aún más compleja debido a factores macroeconómicos. La inflación sostenida y las recurrentes devaluaciones generan un desfasaje entre costos —mayoritariamente en dólares— e ingresos —en pesos—. Cuando las tarifas no acompañan esa dinámica, las empresas ven limitada su capacidad de inversión, se deteriora la infraestructura y aumenta la dependencia de subsidios estatales.

A su vez, la energía debe entenderse como un recurso estratégico, inserto en un mercado competitivo a escala global. Las condiciones tarifarias influyen directamente en la posibilidad de atraer inversiones. Tarifas artificialmente bajas en términos de dólares pueden derivar en falta de financiamiento, mayor intervención del Estado y pérdida de autosuficiencia energética.

El caso argentino: tensión estructural

En este contexto, Argentina enfrenta una tensión estructural persistente: mientras los costos del sistema están atados al dólar, los ingresos de la población se perciben en moneda local. De allí surgen distintas alternativas, cada una con sus implicancias: tarifas alineadas al dólar, con impacto social; tarifas atrasadas en pesos, que requieren subsidios; o esquemas intermedios que intentan equilibrar ambas variables, aunque con dificultades.

En síntesis, el hecho de que la energía se mida o se proyecte en dólares responde a la naturaleza global del sector: insumos, tecnología y financiamiento están regidos por esa moneda, que además actúa como referencia de valor. Más que una decisión puntual, se trata de una consecuencia inherente al funcionamiento del sistema energético mundial.

*Arquitecto Oscar Alfredo Thomas. Ex Director Ejecutivo de Yacyretá (2003-2015). Ex Subsecretario de Gestión Estratégica de Misiones (2000-2003). Ex Subsecretario de Planeamiento Urbano de Posadas (1995-1999)

Plan B / 24-3-2026

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