El presidente Javier Milei desafió a uno de los empresarios más poderosos del país, Paolo Rocca, titular y uno de los accionistas principales del Grupo Techint.
Techint ha sido durante los últimos 50 años, el grupo industrial más poderoso, con una rama en la producción de tubos de acero sin costura para la industria petrolera donde ha sido líder a nivel mundial, una situación rara ya que la Argentina casi nunca tiene empresas que sean “top” en categorías tan competitivas.
También es fuerte en la industria siderúgica de chapas laminadas para la industria automotriz y otros sectores y en la industria petrolera y la construcción.
Como el desembarco hace 500 años, ya nada será igual en un mundo que cambia, imparable
Techint ha perdido una licitación para proveer tubos de acero para el gasoducto (GNL), a manos de una empresa india.
La disputa se originó tras la decisión del consorcio Southern Energy (SESA) de adjudicarle a la firma india Welspun la provisión de tubos de 36 pulgadas para un gasoducto de 480 kilómetros que unirá Vaca Muerta con el Golfo San Matías, en Río Negro.
La obra forma parte del proyecto para exportar GNL que incorporará a la Argentina al selecto grupo de proveedores globales de este combustible.
Es una situación inédita, como que la AFA tenga que contratar un Director Técnico que no sea argentino, algo impensado, casi insólito.
El solo hecho de perder en su territorio, ha generado una fuerte reacción en la empresa y en el Gobierno Nacional.}
Milei atacó a través de un posteo en la red social X, donde el mandatario apuntó contra el CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, y lo calificó como el “Don Chatarrín de los Tubitos CAROS”.
La licitación
Según fuentes de SESA, Welspun presentó una oferta de US$203 millones, la más competitiva entre las propuestas que superaron la evaluación técnica.
Tenaris, la subsidiaria del Grupo Techint que produce tubos con costura en su planta de Valentín Alsina, habría competido inicialmente con una oferta cercana a los US$296 millones, una diferencia de alrededor del 45%, un dato que la compañía rechaza al sostener que su propuesta estaba alineada con los precios internacionales en condiciones de competencia leal.
Durante el proceso licitatorio, y ante la diferencia de precios, el consorcio habilitó a los oferentes a mejorar sus ofertas. En ese marco, Techint redujo su propuesta a unos US$280 millones, aunque desde Southern Energy indicaron que la brecha seguía siendo cercana al 40%. Incluso la mejor oferta de una empresa china —un 15% más cara que la de Welspun— quedó fuera del proceso.
Con los contratos ya firmados el 23 de diciembre, Tenaris volvió a insistir días después y presentó una nueva propuesta que sería cercana a los US$250 millones, con el argumento de que un proyecto de esta envergadura debía realizarse en el país por su impacto en el empleo y la cadena de valor local. Más tarde, la compañía se comprometió a igualar las condiciones comerciales de la oferta ganadora, aun cuando el negocio no resultara rentable en lo inmediato.
El conflicto con el Gobierno se da en un contexto más amplio. Desde hace tiempo, Rocca viene cuestionando públicamente la política de apertura que impulsa la administración Milei y reclama lo que define como una “apertura inteligente” de la economía, que contemple los costos locales, el impacto en el empleo industrial y la competencia de productos asiáticos subsidiados.
Desde SESA respondieron que el proceso licitatorio ya estaba concluido, que las últimas ofertas habían sido presentadas fuera de plazo y que, aun con las mejoras, la propuesta de Techint no resultó la más competitiva. Además del precio, el consorcio ponderó la flexibilidad en las condiciones de pago, las garantías financieras y la escala global de Welspun, con presencia en más de 50 países y más de 30.000 empleados.
La disputa tomó un giro político cuando el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió públicamente la adjudicación y cuestionó la idea de priorizar al proveedor local si eso implicaba encarecer el proyecto.
Milei no solo replicó ese argumento, sino que avanzó un paso más al apuntar directamente contra Rocca y acusar a periodistas y economistas de “operar” en defensa de intereses industriales.
Plan B/ La Nación / 28-1-2026

