La mirada de Plan B.

2026 puede ser el año en que Rovira habilite a usar "la tarjeta en dólares" a la provincia: Qué debe pasar

Hace unos días la califiadora Moody´s emitió su habitual reporte sobre la evaluación del riesgo de la deuda de Misiones, sin mayores cambios y destacando como siempre el bajo endeudamiento de la provincia en moneda dura, producto de una consistente política de no tomar pasivos en dólares impulsada por el jefe de la Renoación, Carlos Rovira.

Con un historial de equilibrio fiscal o superávit primario que hasta el propio gobierno libertario envidiaría -y que a la Renovación no le salió gratis ni mucho menos, y de hecho cada vez paga costos políticos más altos-, Misiones está efectivamente posicionada para volver al mercado de deuda que tanto esquivó durante los últimos 25 años.

Aunque aún deben acomodarse algunas variables macro, en especial, la baja del riesgo país.

La mitad de las provincias y el Estado Nacional, entraron por última vez en una fiebre por colocar bonos en dólares en los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri, entre 2016 y sobre todo 2017. Como se sabe, el “chorro” duró poco y la canilla se volvió a cerrar en abril del 2018, cuando sobrevino la corrida cambiaria y los mercados se cerraron.

Macri corrió al FMI a pedirle ayuda, primero se la dieron a desembolsar en 3 años. Luego la pidió “toda junta”. El FMI se la dio (todos dijeron que le estaba apoyando la campaña para la reelección) y al final se sabe cómo terminó: perdió con AF en las PASO de agosto del 2019, el dólar se disparó el lunes y pocos días después el flamante ministro de Economía, Hernán Lacunza, reinstauró el cepo cambiario.

“En aquél entonces me venían a ofrecer tomar deuda en dólares todo el tiempo, parecían las financieras del centro de Posadas, que te ofrecen un préstamo pre aprobado a sola firma”, contó Adolfo Safrán a Plan B, sobre aquellos tiempos de euforia.

En aquél momento, Misiones dijo “NO” y no se plegó a la ola de jurisdicciones que, alentadas por el Gobierno macrista, se endeudaron en dólares. Y a pesar de que el sentimiento libertario campea mucho en la tierra colorada, nadie le da puntos al oficialismo por esa prudencia fiscal. Quizás en gran parte, porque poca gente entiende bien cómo funciona todo eso.

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El último reporte de Moodys, fechado el 15 de diciembre, no trae grandes novedades. Las fortalezas de Misiones: no tomó deuda en estas dos últimas décadas, salvo bonos que sacó para refinanciar compromisos con la Anses. Incluso canceló vieja deuda con el Club de París, de créditos que en los 90 el gobierno de Ramón Puerta había sacado con bancos internacionales.

La jugada de no subirse a ese carro salió más que bien y, una vez más, Rovira tuvo razón en no seguir los pasos de su ex jefe, Ramón Puerta.

¿Pero qué puede cambiar ahora?

Sin embargo, el 2026 podría ser el año en que esta lógica se rompa por primera vez en el siglo: varias cosas cambiaron.

“Estamos analizando tomar deuda para algunas cosas muy puntuales”, confirmó una fuente del ministerio de Hacienda a este diario, aunque tratando de no despertar muchas expectativas respecto a una operación de envergadura. Siempre se  puede empezar con una operación menor, para luego ir aceitando los mecanismos y poner sobre la mesa un gran proyecto a financiar.

Hace varios años que en el Presupuesto de Misiones se habilita al Gobierno provincial a tomar deuda en dólares. Ante la consulta de Plan B al ministro de Economía sobre este párrafo, Safrán señaló que se trata de una formalidad que no implica, necesariamente, que Misiones vaya a dar ese paso. Sin embargo, el permiso del Poder Legislativo está y no es un dato menor.

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El Riesgo País, mide la sobretasa que pagan los bonos argentinos, por sobre sus similares de los del Tesoro de EE.UU, considerados libres de riesgo de impago. La Argentina necesita que el riesgo país baje consistentemente por abajo de los 500 puntos para volver al mercado de deuda, está muy cerca, pero siempre que estuvo cerca no terminó de perforar ese suelo al menos por mucho tiempo. Hay dudas hacia adelante.

¿Cuál es el motivo que podría llevar a Misiones a revisar su postura de no tomar deuda?

Fundamentalmente la motosierra a las transferencias a las provincias, especialmente en el rubro obra pública.

Durante el Gobierno de Mauricio Macri, donde Misiones se negó a usar “la tarjeta en dólares”, los fondos para obra pública no dejaron de llegar, aunque con menos generosidad que en la época de los tres gobiernos kirchneristas.

Quizás principalmente porque fue otra época deficitaria, lejos de aquellos años dorados de crecimiento a tasas chinas y superávits gemelos. Pero Macri creía en la obra pública.

Además, los años de Macri coincidieron con el comienzo del final de las grandes obras complementarias de la EBY y menos recursos para el IPRODHA. Aún así, los fondos y las obras seguían llegando y no había tantos motivos para usar la “tarjeta de dólares”.

Pero ahora es muy distinto. Las obras públicas brillan por su ausencia, hace años que no hay recursos como el Fondo Especial de la Soja (lo cortó Macri por la corrida del 2018 cuando tuvo que garantizarle equilibrio fiscal al FMI) u otros. Y las arcas de la provincia para hacer frente con fondos propios a obras, están cada vez más exhaustas.

Y Misiones está necesitando avanzar con obras muy importantes, como las líneas de transmisión de energía de media y alta tensión, sólo por citar una de las más mencionadas entre las obras que brillan por su ausencia.

También el IPRODHA es un pálido reflejo de lo que fue, en medio de una crisis habitacional que presiona el mercado de alquileres y constituye uno de los dramas que cotidianamente castigan a los misioneros de a pie.

¿Qué gana Misiones si no usa su crédito?

Pero otro aspecto a considerar es que políticamente, la postura de Misiones de ser prudente, no endeudarse y ser una provincia equilibrada, cada vez le juega más en contra a la Renovación.

El equilibrio fiscal y el desendeudamiento, no da votos. Y la Renovación está atravesando una crisis de identidad profunda y viene de perder estrepitosamente contra LLA en octubre pasado.

Además, la disciplina fiscal de Misiones no es gratis: se paga y tiene un costo alto.

El no tomar deuda y el mantener un equilibrio fiscal sin despedir personal en la Administración Pública, es una política que no solo no dio votos, sino que generó un gran descontento entre los estatales, muchos de los cuales consiguieron su “conchabo” militando para la Renovación.

El hecho más notorio fue la protesta policial de mayo del 2024, o el sorprendente triunfo de Ramón Amarilla en Posadas, en las elecciones legislativas provinciales del 8 de junio pasado. Ganó desde la cárcel de Cerro Azul, sin hablar ni hacer campaña.

Todo eso por no mencionar a la voracidad fiscal de la Aduana Paralela, reconocida a nivel país por ser el fisco más agresivo. Los tiempos cambiaron, en la Argentina se habla de eliminar IIBB y de bajar la presión fiscal. Y los fundamentos sobre los que se basa el equilibrio fiscal de Misiones, son cada vez más difíciles de sostener.

El jueves Matías Sebely, intendente de Alem, ofreció un balance del 2025 y explicó que tuvo que hacer ajustes, incluso despedir personal y bajar gastos del Ejecutivo comunal, para equilibrar cuentas. Terminó con un superávit de 200 millones de pesos y lanzó una frase: “Vamos a invertirlos, porque el superávit, por el superávit mismo, no sirve”.

Parafraseando a Sebely, en el Gobierno provincial también algunos piensan de que no sirve de nada tanto equilibrio fiscal y desendeudarse en dólares, si cada vez hay menos obras públicas y a la hora de votar, los estatales (muchos de los cuales formalmente son militantes renovadores) vota en contra y no premian la responsabilidad fiscal del Gobierno. Esa misma que muchos misioneros le aplauden a Milei.

¿De qué sirve tener crédito en dólares si no se va a usar? Podría decir Rovira, parafraseando el análisis de Sebely.

Antes no parecía ser el momento adecuado, pero ahora todos los planetas se están alineando para que Misiones por fin, por primera vez en el siglo, utilice ese crédito y elija alguna obra importante, determinante para Misiones.

Rovira siempre dijo que si era para una obra de infraestructura fuerte, aceptaría considerar endeudarse.

¿Qué estaría faltando?

Lo que deberia suceder para que en 2026 Misiones marque su regreso al mercado de deuda en dólares es, básicamente, que en 2026 la economía crezca, haya más confianza, el Plan de Milei y Caputo funcione y baje el riesgo país, al menos en torno a los 400 puntos básicos.

El Gobierno Nacional canceló hoy deuda por 4.200 millones de dólares, correspondiente a los intereses del Global y otros títulos. Pero lo hizo rascando del “fondo de la lata”, un poco con un repo (préstamo con bancos locales), otro poco con dinero de la privatización de las represas del Comahue, entre otras fuentes de financiamiento.

La expectativa de Caputo hace un par de meses era llegar a esta fecha colocando deuda por esos 4.200 millones a tasas más bajas. Aún no se dio esa posibilidad.

Pueden pasar dos cosas: que el Plan de Caputo no de resultado y fracase este año, y el riesgo país suba otra vez y se aleje la posibilidad muy cercana de retornar al mercado de deuda (el propio Caputo lo anunció en noviembre pasado, pero apenas colocó un bono por algo más de 1.000 millones de dólares entre inversores locales).

O bien puede suceder que sí de resultado y el riesgo país baje, y muy probablemente Misiones se sume a otras provincias que ya preparan sus salidas al mercado, y analice hacer su jugada, con un fuerte plan de obras o una obra grande detrás.

En lo que va del año, Córdoba, CABA y Santa Fe, ya colocaron deuda. También lo hicieron las grandes empresas, a través de las Obligaciones Negociables. Pero desde las elecciones de octubre para acá, el panorama financiero no termina de despejarse.

Así las cosas, el regreso de la Argentina al mercado de deuda todavía está verde, y no hay certezas aún. Depende si este es un año económico realmente bueno o más de lo mismo.

Plan B/ 9-1-2026

 

 

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