Alberto Fernández en Posadas.

Crónica de otra visita fugaz a Posadas de un Presidente cada vez más aislado

Tras la cumbre peronista donde el kirchnerismo duro dejó en claro que no apoya la reelección de Alberto Fernández, el presidente llegó hoy a Posadas para inaugurar un edificio universitario, en un territorio que supo ser amigo pero hoy lo trata con frialdad.

Incluso más que lo que fue la visita de Alberto hace 45 dias a Itaembé Guazú para entregar viviendas (ver aparte).

Para no mostrarse tan aislado, y a pesar de la brevedad de la visita, Alberto Fernández llegó en el Tango acompañado por un grupo de leales que tuvieron por única función rodearlo, acompañarlo y no dejar que quedara tan expuesto en su creciente soledad, ya que no desempeñaron ningún papel oficial.

Dos de esos acompañantes fueron su vocera Gabriela Cerruti y el embajador en Brasil, Daniel Scioli. Mientras que los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y de Educación, Jaime “Jimmy” Perczyc, sí tuvieron un rol en la inauguración del nuevo módulo de la Facultad de Ciencias Exactas.

A las autoridades misioneras, encabezadas por el gobernador Oscar Herrera Ahuad, tampoco les interesó mucho mostrarse públicamente con Alberto Fernández con acciones en caída y con una larga lista de demandas pendientes que elevó Misiones en sus más de 3 años de gestión y que Fernández casi siempre incumplió y hasta demostró que nunca las había considerado seriamente.

El dato más elocuente es la ausencia de Hugo Passalacqua, candidato a gobernador el próximo 7 de mayo quien suele participar de todas las inauguraciones importantes y no tanto de un tiempo a esta parte.

En el breve aparte que tuvo con el gobernador Herrera Ahuad, que lo fue a esperar al aeropuerto, Fernández no sacó el tema de su eventual candidatura. “Saben dónde estamos parados en el Frente Renovador”, señaló un colaborador cercano al mandatario misionero.

Pero Fernández dijo algo a Herrera Ahuad en ese breve viaje desde el aeropuerto y llegó a comentarle que la cumbre peronista fue “correcta” pero ve “difícil llegar a un consenso”, según reconstruyó Plan B de fuentes cercanas a los misioneros.

“De Alberto Fernández, nada”

Fernández también hizo lo posible para no aparecer más allá de lo estrictamente necesario. Presidencia ya había bajado la orden de que no quería muchos periodistas y que no habría conferencia ni acercamiento con los periodistas.

Incluso en un momento una colaboradora de Cerruti, Roxana Barone, literalmente sacó a los fotógrafos que estaban en el salón donde se realizó la presentación con la excusa de que “hay mucha gente y acá no se puede respirar”.

Quizás para disimular el estado de ánimo, Fernández habló bastante cuando le tocó el turno de hablar, extendiéndose casi 20 minutos sobre las bondades de la Universidad pública y el “Estado presente” para garantizar el acceso a todos los argentinos.

Repitiendo más o menos las mismas ideas una y otra vez, como si estuviera sobrevolando en círculos la idea de utilizar aquella tribuna para decir algo más contundente, que al final optó por guardarse para sus adentros.

“Nosotros creemos que el Estado tiene que estar muy presente para favorecer la educación, la capacitación en un tiempo, lo digo una y otra vez para que todos lo entendamos – en donde la verdadera riqueza de las sociedades está en el conocimiento”, afirmó Fernández.

No dio ni una definición política ni hizo la más mínima referencia a si va o no a ser candidato o si su gestión va a seguir más allá del 2023. Cuando terminó, saludó a todos, se subió a una combi y volvió al aeropuerto para regresar inmediatamente a Buenos Aires.

En un momento camino al aeropuerto pasó a muy pocas cuadras de la casa donde vive su suegra y mamá de Fabiola Yañez, Doña Miriam.

La mamá de Yañez vive allí con su pareja, Jorge Miranda, un chofer de una empresa de transporte de sustancias peligrosas donde trabaja hace muchos años y es muy apreciado por su seriedad y honradez. Miranda crió a Fabiola como si fuera su hija y esta lo llama “papá”. Pero Fernández casi nunca se hace tiempo para pasar a saludar a sus suegros cuando viene a la ciudad.

Alberto tuvo un breve contacto con la gente (no había más que un puñado de persona) cuando ingresó al Módulo. Bohren se mostró exultante y no ocultó sus simpatías kirchneristas, y aprovechó para darle un palito al gobierno de Macri por el recorte de fondos.

Plan B/ La Nación/ 17-2-2023

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