La joven de Wanda.

Profundo dolor por Giuliana Tessari, quien dejó a una hijita de 4 años

La familia de Giuliana Tessari, la misionera de 24 años que falleció junto a su novio, Fernando Benítez, en el bus de la empresa Catarinense que volcó en la madrugada de ayer, vive por estas horas sus momentos más difíciles.

El padre, Luis, partió raudamente a Brasil ayer mismo a la mañana cuando ya circulaban las primeras noticias del accidente, aunque todo era confusión, falta de información y una ansiedad que crecía a medida que sus llamadas y mensajes de Whatsapp no eran contestados por Giuliana.

“Luis salió junto a su hermano Marcelo y su señora a buscar a Giuliana, sin tener noticias, rogando que ella estuviera bien. Se encontraron con la peor noticia”, contó Manuel, primo de Giuliana, quien atendió a LA NACION en nombre de Sonia Tessari, madre de Giuliana.

Con el corazón en la boca, Sonia se quedó esperando noticias en Wanda, la localidad misionera a 40 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, donde vive la familia. Rogaba que se confirmara que estaba bien y con vida.

La comitiva encabezada por el padre tuvo varios contratiempos, incluso los agarró una tormenta en el camino, que los obligó a parar. Pero nada fue tan terrible como la trágica noticia que confirmaron al final: Luis terminó reconociendo el cadáver de Giuliana en la morgue de Curitiba.

Esta noche sigue aguardando otros peritajes, el reconocimiento de las huellas dactilares y que finalmente le entregaran el cuerpo para emprender un viaje que le llevará más de 12 horas hasta Wanda.

Además de estar destrozados, los Tessari hacen lo imposible por poner la mejor cara frente a Francesca, la hijita de 4 años de Giuliana, que todavía no sabe lo que le pasó a su madre. “Estamos viendo cómo es la mejor manera de decírselo”, explicó Manuel a LA NACION.

Giuliana era una madraza, que la luchó mucho. Era inseparable de su hija, fue mamá soltera, se arregló siempre sola. Empezó a trabajar hace dos años en una estación de servicio y estaba contenta, este era el primer viaje que hacía sola, junto a su pareja, y todo terminó de esta manera”, relató.

Además de Tessari y Benítez, fallecieron en el accidente otros tres argentinos, también de la provincia de Misiones, dos de ellos fueron identificados como Carina Martínez, de 42 años, y su hijo David, de 3, que residían en Puerto Iguazú. En total, los muertos fueron siete.

Vacaciones en pareja

Giuliana vivía sola con su hijita y, por primera vez desde que fue madre, había decidido dejar a su hija al cuidado de los abuelos y partir de vacaciones junto a su novio Fernando a Camboriú.

Tras unos días en las playas brasileñas, que son muy populares entre los misioneros porque son más cercanas que la costa atlántica bonaerense, la pareja tomó el bus de regreso en la empresa Catarinense, desde Florianópolis.

Tenía que llegar el miércoles cerca del mediodía, pero antes empezaron a circular noticias de que un bus había tenido un accidente. A partir de entonces, empezó la odisea del padre rumbo a Brasil.

Giuliana era una de las cinco hijas de los Tessari, que tienen un complejo de cabañas en la localidad de Wanda, reconocida por sus piedras semipreciosas y una escala clásica de aquellos que viajan rumbo a las Cataratas de Iguazú.

“Estamos todos destruidos, creemos que esto pudo haberse evitado. No hubo un buen trato a los familiares, nadie nos informó o nos guio, todo lo que está pasando es tremendo”, dijo Manuel, que se quebró mientras contaba el drama que viven los Tessari por estas horas.

Nota publicada en La Nación / Plan B / 2-2-2023

Loading